- OCT. 28, 2008 - Foto - Vida - EL UNIVERSO
A todos nos gustaría poder controlar esos pequeños excesos que cometemos al comer. Sin embargo, en la práctica puede resultar difícil. Inclusive más si estamos atravesando periodos emocionales o de dificultad.
Por ejemplo, las mujeres que pasan por periodos de estrés cortos (de 1 o 2 días), están inclinadas a comer más.
Esto se debe a dos cosas: primero, el cerebro no habrá podido regular la secreción de químicos que nos tranquilizan durante el día, debido al exceso de preocupación y pensamientos.
Como resultado, los alimentos pasan a ser calmantes secundarios, que ayudan al cerebro a sentirse saciado y tranquilo, y comemos más.
Como segundo, el estrés que conllevan estos periodos cortos de dificultad suelen ir acompañados de ansiedad, y existirá una tendencia clara a comer más rápido.
Si sabemos prever, podemos evitar las consecuencias de la ingesta compulsiva dada por estos periodos.
Por ejemplo, llegar al almuerzo con algo en el estómago disminuirá la cantidad de alimentos que ingeramos. O aumentar el consumo de granos (granola, maní, etc.) prolonga la sensación de saciedad y de calma en el cerebro.
Sin embargo, si el estrés está demasiado presente en nuestra vida, será hora de aprender a regular esto antes que buscar soluciones en la comida.