Ricardo Uceda, autor del libro Muerte en el Pentagonito y director del Instituto Prensa y Sociedad (IPYS), analizó en Ecuador las metodologías que determinen los niveles de ataques contra la prensa por parte de los gobernantes de la región. Él ha desarrollado un estilo propio en la investigación periodística: su rigurosidad para contrastar fuentes. Entre sus aciertos, descubrió la falsificación de firmas para la reelección de Alberto Fujimori y que la muerte del sargento ecuatoriano Enrique Duchicela se debió a ajustes de cuentas por una red de espionaje entre los servicios de inteligencia de Perú y Ecuador.
¿Cómo ve las agresiones contra la prensa en Ecuador?
Hay una preocupación por las agresiones o manifestaciones hostiles por parte de los gobernantes. Esto hay que tomarlo con mucha tolerancia, hasta cierto punto. Todos los gobernantes tienen plena libertad para opinar contra los medios. No podemos considerar como una agresión a una opinión ofensiva. Pero si es una cosa sistemática y crea condiciones para limitar el trabajo de la prensa, eso ya es otra cosa. Eso es lo que pasa en Ecuador y venimos a estudiar esto con más detalle.
¿Hay metodologías para mostrar el problema?
En primer lugar, hay que ver si un periodista está haciendo una labor informativa y que esta actividad haya sido interrumpida por una agresión. También vemos si este periodista o informador ha sido objeto de represalias por haber informado, o es objeto de presiones para informar. Lo básico es saber si hay dificultades para informar. Nosotros buscamos garantías para la prensa, no para nosotros, sino para que los ciudadanos estén mejor informados. Al encontrar un hecho confirmamos la información, hablamos con las partes y salen los reportes.
Es más o menos lo que ha hecho en su libros...
Yo diría que eso ya está en los procedimientos de la investigación, que vendría a ser una búsqueda sistemática de una noticia para la cual no tenemos fuentes disponibles, sino que tenemos que buscarlas, muchas son confidenciales.
¿Cuál es el panorama general de las unidades de investigación en Latinoamérica?
Tenemos por un lado medios que investigan y tienen éxito, y espacios donde los periodistas de investigación son desplazados. Es una realidad bastante irregular. Como nosotros en el IPYS hacemos análisis de todas estas investigaciones (esta organización tiene el premio más importante de periodismo de investigación de Latinoamérica) tenemos una visión muy cercana del periodismo exitoso. Pero, asimismo, asisto a foros donde los periodistas dicen que los medios solo quiere entretener a la gente, no apoyan la investigación.
Con respecto a la historia de la muerte del sargento Duchicela, ¿qué le parece que haya surgido un debate sobre declararlo héroe nacional?
A mí ante todo me pareció una gran historia, descubrir que el ejército peruano en 1988, durante el primer gobierno de Alan García, había interceptado una filtración de información en su departamento de inteligencia. Hicieron la indagación, confesaron los que estaban en la red e identificaron al contacto en la embajada de Ecuador, que era el sargento Duchicela. Yo sabía que había desaparecido, porque un embajador de Ecuador me lo había dicho años antes. Entonces me parecía que era una gran historia saber lo que había pasado: el Ejército de Perú, en vez de denunciarlo y hacer un gran escándalo, decidió secuestrarlo y asesinarlo.
¿Tiene evidencia de que militares peruanos pudieran haber pasado la misma suerte de Duchicela en Ecuador?
No. Cuando me lo han dicho militares peruanos, nunca me han mencionado un nombre. Pero lo importante de todo esto es que las cuentas se arreglaron por lo bajo, porque la Fuerza Aérea Ecuatoriana no dice me han matado un oficial. No lo quieren admitir. Así que es muy probable que del otro lado, también.