El ex congresista colombiano Oscar Tulio Lizcano, quien huyó de la guerrilla
de las FARC tras más de ocho años de secuestro, ya había sido invitado a fugarse
por uno de sus captores, pero afortunadamente desistió porque el rebelde fue
capturado y fusilado, narró el político este lunes.
"Hace un año acababa de llegar a un campamento y un muchacho muy joven me
dijo que me iba a sacar. Una noche me haló y me dijo que nos fuéramos, que el
Ejército estaba cerca", contó Lizcano a radios de Bogotá.
Según el ex congresista, quien el domingo recuperó la libertad, el rebelde le
contó que tenía dos fusiles, una granada y una radio en su poder, "pero en ese
momento sentí pánico y, además, la duda de que de pronto me estaban haciendo
inteligencia".
"Realmente no estaba preparado sicológicamente. El muchacho se fue, pero
lastimosamente tomó un camino en donde más adelante estaba una compañía
guerrillera acampada. Lo cogieron y finalmente lo fusilaron", agregó
Lizcano.
El político recordó que si bien en esa ocasión no quiso fugarse, la semana
pasada, cuando alias 'Isaza', el jefe de la facción guerrillera que lo
custodiaba le dijo que lo iba a sacar de la selva, no dudó en aceptar la
oferta.
Durante tres días con sus noches, Lizcano, de 63 años, y su protector,
evadieron en las selvas del departamento (provincia) de Chocó (noroeste) a los
rebeldes que lo custodiaban, apenas comiendo frutos de una palma.
El domingo llegaron hasta la orilla del río Tamaná y divisaron al otro lado a
una patrulla del ejército.
"Llamamos a los habitantes para que nos enviaran una canoa y no respondieron.
Yo gritaba ¡ejército, ejército!, y les decía que era un secuestrado, que
vinieran, pero ellos creyeron que era un borracho por lo que iba abrazado, casi
cargado por el guerrillero que me llevaba", narró Lizcano.
"Entonces tomé otra decisión y le dije al comandante ('Isaza') que no había
otra alternativa que mostrar el fusil que él traía. Tan pronto vieron el
fusil se movilizaron y pasaron a la orilla en que estábamos", agregó el ex
rehén.
"Todo fue alegría, los soldados me trataron muy bien, y poco después llegó un
helicóptero con el general (Mario) Montoya", comandante del Ejército, puntualizó
Lizcano.
Total silencio
En sus declaraciones, el político recordó que los guerrilleros que lo
mantuvieron secuestrado no le dirigían la palabra y para evitar perder la voz
bautizaba con nombres de personas los árboles y les daba clases.
Incluso el domingo, en su primera declaración pública en una base aérea de la
ciudad de Cali (500 km al suroeste de Bogotá), a donde fue trasladado luego de
su rescate, Lizcano pidió perdón, "si digo incoherencias, pero llevo 8 años sin
hablar. Los guerrilleros que me cuidaban no me dejaban", precisó.
Lizcano hacía parte de un grupo de 29 rehenes que las FARC intentan
intercambiar por unos 500 guerrilleros presos en cárceles del país y de Estados
Unidos.
De este grupo de secuestrados quedan dos rehenes políticos: el ex gobernador
del departamento de Meta (centro), Alan Jara; y el ex diputado de la asamblea
del departamento de Valle del Cauca (suroeste), Sigifredo López; en tanto que
los demás son militares y policías, algunos con más de diez años de cautiverio
en la selva.