El papa Benedicto XVI clausuró ayer, con una misa en la basílica de San Pedro, el segundo sínodo de su pontificado, recibiendo de 250 obispos de todo el mundo, 55 propuestas para ayudar a la Iglesia católica a adaptarse al tiempo actual.
Una de las propuestas más innovadoras del sínodo (asamblea consultiva reunida por iniciativa del Papa) está relacionada con el papel de las mujeres en la lectura de la Biblia, en las celebraciones de la misa.
Los obispos defienden que “el ministerio del ‘lectorado’ sea abierto a las mujeres, para que la comunidad cristiana reconozca su papel en el anuncio de la palabra”.
El ‘lectorado’ es uno de los ministerios menores establecidos (y no ordenados) previsto por el derecho canónigo y reservados oficialmente hasta ahora a los hombres. Aunque las mujeres participan en las lecturas en las ceremonias litúrgicas, aún no se las considera como si hubieran recibido una misión explícita de la Iglesia.
El sínodo llama también en su propuesta 53 a seguir “el diálogo con el Islam en el respeto de los derechos del hombre y de la mujer”.
Los obispos también subrayan la importancia del diálogo con la comunidad judía, el cual “pertenece a la misma naturaleza de la Iglesia”. Por primera vez, un rabino israelí –el gran rabino Haifa Shear Yshuv Cohen– fue invitado a intervenir delante del sínodo.
Benedicto XVI aprovechó la homilía de la clausura del sínodo para anunciar que viajaría por primera vez a África-Camerún y Angola, en marzo, por el 500º aniversario de la evangelización de ese país.