Lunes 27 de octubre del 2008 Gente

Daniela Arias, con madera para labor social

Desde muy joven la cuencana ha estado involucrada con tareas que le han exigido trabajar con ahínco por los demás.

Para la familia Arias Ramos, el sábado pasado no fue un día habitual, el teléfono no paraba de sonar. “Todos nos quieren felicitar”, dijo asombrada María Paz, de 17 años, hermana menor de Daniela Arias, la nueva Reina de Cuenca.

Los gemelos Cristian y Gabriel, de 18 años, recibían arreglos florales y a la prensa que llegaban al cálido hogar de esta alegre familia.

“Es que la celebración estaba preparada, incluso si mi hija no triunfaba”, dijo Silvia Ramos, madre de la soberana, quien preparó una reunión entre los familiares y amigos que apoyaron la candidatura de su hija.

Daniela mira a su madre, sonríe y cuenta que es ella la mejor amiga de todos sus hijos, que participa en sus decisiones. La progenitora, en cambio, asegura que su primogénita de 20 años se caracteriza por su tierna sonrisa.

Sus hermanos interrumpen para acotar que Daniela, además, es comprensiva, inteligente, solidaria, la mejor consejera y muy generosa.

Al escuchar esta última virtud, Marcelo Arias, padre de la joven interviene para contar una anécdota: “Hace unos años, en Navidad, mi papá le regaló a Dani unos $ 15 y cuando le pregunté qué comprarás, ella me llevó a un supermercado y adquirió frutas, arroz y azúcar, y se las llevó a una amiga que adoptó a quince niños que trabajaban en la calle y consumían drogas”, señaló orgulloso.

La casa de esa amiga, ubicada en el sector El Descanso (límite de las provincias de Azuay y Cañar), se convirtió en los años de adolescencia de Daniela en su refugio favorito. Con los niños que allí albergaban aprendió a jugar fútbol, deporte que actualmente practica en la universidad, “pero solo para divertirme”, acota Daniela.

Su formación académica primaria y secundaria la hizo en la unidad Rosa de Jesús Cordero, de las Madres Catalinas,  donde, a más de ser una excelente alumna, desarrolló su amor por la labor social a través de las visitas al hogar de niños y ancianos Miguel León.

“Cuando llegaba a cuidarlos daba lo mejor de mí, no quería que nada saliera mal, ellos estaban indefensos y por eso yo debía protegerlos de la mejor manera”, expresa la reina, quien se confiesa perfeccionista y cree que el fracaso llega cuando la persona no cumple su rol con amor y pasión.

“El amor y la pasión permiten que consigamos los sueños y los hagamos realidad”, manifiesta Daniela, no obstante, confiesa que nunca soñó con ganar la corona.

Cuenta que el año pasado rechazó la propuesta de ser candidata a reina de Cuenca porque no quería interrumpir sus estudios. Ahora, esta joven que hace modelado publicitario desde los 15 años, está dispuesta a hacer unos ajustes en su agenda para cumplir con la universidad y el reinado.


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