En septiembre del año pasado, las instituciones estatales estrenaron una nueva metodología para el cálculo de empleo. Antes el INEC tenía una encuesta ocasional (en principio, trimestral, cosa que no se cumplía) y el Banco Central una mensual, y eran incompatibles entre sí.
De entonces acá, los dos cálculos son compatibles, y se tienen datos de empleo todos los meses a una fecha previsible. En eso hemos ganado.
La nueva serie no es compatible con la anterior: los cambios en metodología, que se los introdujo para mejorar la calidad de la información, impidieron comparar la situación nueva con aquella anterior al cambio de la serie.
Comparar los datos de un mes con los del anterior no es lo más conveniente, por el margen de error de las encuestas, y uno podría detectar una tendencia en realidad inexistente. Además, el empleo en el país es estacional: disminuye en los periodos de vacaciones escolares, de los cuales hay dos, Costa y Sierra; el empleo se incrementa en la etapa previa a las navidades; y siendo el Ecuador un país en donde pesa mucho la agricultura, hay quienes abandonan la ciudad para ir al campo, en época de las cosechas, para ayudar a sus familias.
Lo anterior impidió que durante un año se haya podido analizar satisfactoriamente el desempeño del empleo. Pero ya por fin es posible, puesto que los datos a septiembre que acaba de entregar el INEC son comparables con los primeros de la serie, de septiembre del 2007.
De septiembre del 2007 a septiembre del 2008 se ha deteriorado el mercado laboral de Guayaquil.
Este septiembre los guayaquileños que trabajaban o buscaban empleo sumaban 1’171.746, esto es 44 mil más que un año atrás. Un incremento del 3,9%, que es relativamente moderado. En otras ciudades del país fue mucho mayor.
De estas personas económicamente activas, 475.235 tenían un empleo adecuado, solo el 40,6% de los económicamente activos y 10 mil menos que un año atrás.
Mientras crecía el número de personas que desean emplearse, el número de empleos se redujo. En total, el número de guayaquileños en búsqueda de un empleo adecuado y que no lo puede encontrar creció en 54 mil.
De estos 54 mil, 35 mil se contentaron con un empleo o actividad considerada inadecuada, con lo que los así empleados son hoy el 51% de la PEA.
Las filas de desempleados se engrosaron con los otros 19 mil; el número de desempleados pasó en un año de 81 mil a 100 mil, un aumento de casi una cuarta parte.
El objetivo central de toda política económica debe ser facilitar la creación de empleo productivo. Desde esa óptica, las políticas públicas, al menos para Guayaquil, han tenido un resultado inaceptable.
Todo esto, mientras el precio del petróleo estuvo en su pico, con promedio de $ 91 el barril, y el Estado gastó a más no poder.
Hoy el petróleo está a $ 56 el barril, y el Gobierno acuerda reducir la producción petrolera para contener la caída del precio.
¿Qué nos espera, si nos golpea fuertemente la crisis internacional?