Domingo 26 de octubre del 2008 El Gran Guayaquil

Falta de prevención en cuidado de la piel puede atribuirse a medida de la CTG

Trescientos treinta mil automotores transportan en Guayaquil a pasajeros desprotegidos de los rayos ultravioletas (UV). Desde junio del 2007 la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG) prohibió el uso de vidrios polarizados como medida de prevención de delitos.

Sin embargo, para Mario Leone, jefe del Servicio de Piel y Partes Blandas  de Solca, esta medida es “muy extrema”.

Ricardo Antón, director  de la CTG, afirma que solo se darán permisos para películas antisolares en casos “extremos” de salud, es decir, en los que se presenten certificados emitidos por autoridades competentes que den fe de la real enfermedad del solicitante.

Pero un cartel en Solca señala lo contrario. “Este servicio no otorgará permiso para películas antisolares” se comunica en una hoja blanca en la puerta del consultorio de la dermatóloga Natacha Llontop.

Antón asegura que el reglamento de la anterior Ley de Tránsito, que aún rige hasta que se elabore el nuevo texto, solo da permisos de películas antisolares para autoridades y por razones médicas.

Recuerda que se prohibió la libre emisión de permisos antisolares por cuestiones de seguridad, pues los delincuentes se escudaban de los vidrios oscuros para hacer sus fechorías.

Además asegura que solo dos personas tienen permiso en Guayaquil, aunque muchos han solicitado la autorización.

Ante esto, Leone  plantea que la CTG debería evaluar el efecto de la disposición para asegurar si ha incidido realmente en la baja de los delitos como se planteó inicialmente.
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