En la historia del narcotráfico global parecen haber quedado atrás las épocas en que carteles como el de Medellín y Cali controlaban todo el proceso, desde las plantaciones de coca hasta la venta de la droga procesadas en las calles, a miles de kilómetros de distancia. Ese es el punto de vista de la Policía Antinarcóticos de Colombia y voceros de la Agencia contra las Drogas de EE.UU. (DEA).
Eso explica las fuertes alianzas que hay entre los carteles colombianos y mexicanos del narcotráfico. Aunque el 90% de la cocaína que es decomisada cada año en EE.UU. es colombiana, esa droga ya ha pasado por manos mexicanas. Es decir, se trata de un negocio compartido entre los carteles colombianos y mexicanos.
En cuanto a la heroína, “los colombianos siguen controlando su distribución mayorista desde el centro hasta la costa este de EE.UU., mientras los mexicanos dominan el mercado desde el mediooeste hasta la costa oeste”, según la DEA.
La misma fuente dice que los carteles colombianos también han optado por pagarles en especie los servicios a los mexicanos, con droga, lo cual ha fortalecido a estos últimos, que también producen en su país.