Domingo 26 de octubre del 2008 El País

Los prejuicios se evitan en las aulas

Cuando Orfa Hidalgo habla a sus alumnos sobre la geografía del Ecuador, a su mente salta el recuerdo de ese país  de forma triangular que aprendió a dibujar en el colegio: con la punta derecha ensanchada y dividido por líneas suspensivas en la parte amazónica.

“Crecimos con ese esquema mental, con la idea de que los peruanos nos habían robado territorio y por eso les teníamos rencor y los llamábamos gallinas”, expresa esta lojana, de 47 años y quien desde hace 28 es maestra en una escuela fiscal de Santa Rosa (El Oro).

En esta provincia, como en la que Orfa nació, aún se cuentan las historias  de destrucción y sangre de  la invasión de Perú en 1941,  pero –afirma la maestra– son relatos ya sin dolor,  sin esa aversión que los ecuatorianos sentían contra los vecinos del sur mientras duró el conflicto.

Un resentimiento que, según Bertha García, catedrática de la Universidad Católica de Quito, era alimentado por una manipulación en la forma de contar los hechos, un  fervor patriótico exagerado que se impartía en las escuelas y en los libros de historia, pero que desde la firma del Tratado de Paz, en 1998, son parte del pasado, afirma.

“El rencor se acabó rápidamente y solo se quedó en unas pequeñas poblaciones en la frontera que habían sido afectadas durante las guerras”.

La superación de esa  visión rencorosa, para la subsecretaria de Educación, Mónica Franco, en gran parte tiene su origen en que después del tratado de amistad se empezaron a usar textos con datos más objetivos sobre el enfrentamiento bélico. Pero lo que más ha influido, afirma, son las nuevas fuentes de información con las que cuentan las  generaciones a partir de los años ochenta, las cuales han permitido cambiar los procesos de construcción de un hecho. “Antes dependíamos solo de un libro escolar que nos presentaba una posición beligerante y muy ‘patriotera’, pero ahora el  estudiante va al internet y encontrará las distintas visiones sobre los hechos, con las  que podrá sacar sus propias conclusiones”, asevera.

Bertha García
CATEDRÁTICA UNIVERSITARIA

“El conflicto bélico se presentaba como algo que no  se podía resolver y quien hablaba de la necesidad de buscar  acuerdos era considerado como un  traidor a la Patria”.
 
Mónica Franco
SUBSECRETARIA DE EDUCACIÓN

“La diversidad de fuentes de información permiten que el estudiante tenga una visión más amplia y objetiva del conflicto, con textos que ya no exacerban los  resentimientos”.

El País

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