Desde hace tiempo se sabe que las vitaminas deben obtenerse de fuentes externas al cuerpo —alimentos y bebidas y, en el caso de la vitamina D, exposición al sol — y que la falta de una vitamina puede causar enfermedades.
Estudios epidemiológicos realizados en décadas recientes relacionaban varios nutrientes, en especial las vitaminas C y E, betacaroteno y ácido fólico, con afecciones crónicas como las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. La población empezó a tomar grandes dosis con la esperanza de evitar consecuencias terribles. Pero cuando se diseñaron ensayos clínicos, la mayoría de las promesas iniciales resultaron falsas.
Ahora se está debatiendo la importancia de otra vitamina, la B12, como factor en diversos males que por lo general afligen a los mayores, como las enfermedades cardiovasculares y el ictus, el Alzheimer y la demencia, la fragilidad, la depresión, la osteoporosis e incluso algunos cánceres.
En muchos de los estudios se detectaron síntomas en personas con niveles de B12 sólo un poco inferiores al normal. En algunos casos se observaban síntomas en personas con niveles de B12 considerablemente superiores a los que causan la enfermedad más conocida por deficiencia de B12, la anemia. Los resultados han llevado a algunos expertos a preguntarse si los niveles de B12 en sangre considerados normales son los óptimos.
Los estudios dan a entender que es beneficioso aumentar los niveles de B12, en especial en adultos con más de 50 años.
Pero mientras no se efectúen ensayos clínicos controlados mediante placebo, no se sabe si aumentar artificialmente los niveles de B12 en personas situadas en el extremo inferior es seguro y beneficioso.
Aun así, cada vez más expertos, que citan explicaciones bien establecidas para la caída de los niveles de B12, en especial en personas mayores, animan a todos los que han sobrepasado los 50 años a aumentar su ingestión de B12 mediante complementos vitamínicos o alimentos enriquecidos.
Estos expertos creen que no va a perjudicar y sí puede ayudar a mantener a las personas sanas y en forma.
Donald Jacobsen, bioquímico de la Cleveland Clinic que lleva 40 años estudiando la B12 y es asesor de una empresa que está desarrollando un complemento de esta vitamina, afirma que es necesaria para cada célula del cuerpo.
Dado que es hidrosoluble y que el cuerpo sólo absorbe una pequeña fracción de la cantidad consumida, tomar grandes dosis parece seguro, dice.
Las únicas fuentes alimenticias son los productos animales y las bacterias: carne, pescado, ave, huevos, leche y levadura de cerveza.
Los vegetarianos, que no consumen productos animales, deben tomar un complemento de B12 o comer alimentos vegetales enriquecidos con esa vitamina. Pero hay otros factores de salud que hacen necesarios los complementos.
El cuerpo tiene un medio complicado de adquirir la vitamina B12 de fuentes naturales. En los alimentos animales, la vitamina entra en el cuerpo unida a la proteína; para absorberla, el cuerpo tiene primero que separarla de la proteína mediante el ácido estomacal. La vitamina se combina después con una sustancia del intestino llamada factor intrínseco, que le permite pasar del intestino delgado al torrente sanguíneo.
Las personas con bajo nivel de ácido estomacal o que carecen de factor intrínseco corren el riesgo de desarrollar deficiencia de B12. Entre ellas se encuentran millones de personas mayores que desarrollan gastritis atrófica, una pérdida de las células estomacales que producen el ácido, y aquellas que toman antiácidos para controlar el reflujo.
Dado que el cuerpo tiene un sistema de almacenamiento temporal de B12 en el hígado, la deficiencia podría no detectarse hasta varios años después.