Un nuevo estudio sostiene que los humanos han tenido la capacidad de encender el fuego desde hace casi 790.000 años, una habilidad que los ayudó a emigrar desde África a Europa.
Mediante el análisis de pedernales encontrados en un sitio arqueológico en la ribera del río Jordán, investigadores de la Hebrew University de Israel descubrieron que las primeras civilizaciones aprendieron a encender fuego, un momento crucial que les permitió aventurarse hacia tierras desconocidas.
Un estudio anterior del sitio, publicado en el 2004, mostró que el hombre había sido capaz de controlar el fuego -por ejemplo, transfiriéndolo mediante el uso de ramas encendidas- en ese temprano período histórico.
Pero los investigadores ahora dicen que el hombre de la antigüedad podía encender el fuego por sí mismo, en lugar de depender de fenómenos naturales como la caída de rayos.
Esa independencia lo ayudó a organizar la migración hacia el norte, indicaron los expertos.
El nuevo estudio, dado a conocer en una edición reciente de la publicación Quaternary Science Reviews, trazó el mapa de 12 estratos arqueológicos en Gesher Benot Yaaqov, en el norte de Israel.
"Los nuevos datos muestran que hubo un uso continuo y controlado del fuego a través de varias civilizaciones, y que éstas no dependían de fuegos provistos por la naturaleza", dijo la arqueóloga Nira Alperson-Afil.
Aunque no se hallaron restos de fósforos o mecheros primitivos, Alperson-Afil dijo que los modelos de pedernales encontrados en el mismo lugar empleados por 12 civilizaciones indicaba la habilidad de proveer fuego, aunque los métodos para hacerlo no estaban claros.
Debido a que el sitio se ubica en el valle Jordán -una ruta clave entre África y Europa- ésto provee evidencia de la migración humana, agregó la experta.
"Una vez que dominaron el fuego para protegerse de los depredadores y para proveer calor y luz, estaban suficientemente seguros para avanzar y poblar territorios que no les eran familiares", dijo Alperson-Afil.