Domingo 26 de octubre del 2008 Sucesos

Una prótesis, opción de vida para Octavio

Con la desmembración del órgano genital (pene y testículos),  Octavio Vera Lem ha sufrido un daño en la parte orgánica, fisiológica y psicológica, sostiene su médico tratante, Max Coronel, jefe de la sala San Aurelio del hospital Luis Vernaza, adonde fue internado el 19 de octubre.

Pero en la vida de ese campesino de 42 años surge una esperanza de vida: que le implanten una prótesis del órgano.

Esa intervención no será la primera que se realice en el país ni en esa casa asistencial, donde –según Coronel– cada mes se presentan entre cinco y seis casos de traumas de genitales, en hombres y mujeres, pero siempre por accidentes (automovilísticos, heridas por armas de fuego o explosiones), no por agresiones como pasó con Vera. De esos casos, el 20% necesita de intervenciones quirúrgicas.

“El daño no se puede corregir de forma inmediata. Debemos esperar entre seis y ocho meses hasta que se desinflame la zona afectada y ahí recién podrán comenzar su labor especialistas de cirugía plástica”, sostiene.

¿Por qué no fue posible reimplantarle el órgano que había sido cortado? El médico refiere que fue imposible porque cuando el paciente llegó al centro asistencial (21:45 del pasado sábado) habían pasado unas diez horas de la agresión, que estiman fue al mediodía.

“Para tratar de salvar cualquier órgano extirpado no puede pasar más de una hora. Pero en todo el mundo el  éxito en reimplantes de miembros es muy bajo. Un tejido sin circulación  muere pronto”.

Dentro de poco deberá tomar hormonas masculinas, pues al no tener testículos no las produce. Ahora Octavio Vera tiene una sonda conectada a la uretra para orinar, y está recibiendo tratamiento psicológico.
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