El presidente Rafael Correa amenazó este sábado con demandar civilmente al Estado colombiano por no intervenir en el rescate de un secuestrado ecuatoriano que fue llevado a ese territorio, y amenazó con restringir el libre ingreso de ciudadanos de esa nacionalidad.
Kleber Larriva, hermano del gobernador de la provincia del Azuay, al sur del país, fue liberado el lunes tras seis meses de cautiverio en manos de supuestos desertores de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), previo el pago de un rescate cuyo monto no fue difundido.
"Se le informó a la policía colombiana... Se les dio las coordenadas (donde estaba el secuestrado), sitio Los Vergeles, ellos sabían todo y nos dijeron no podemos actuar porque ese territorio es controlado por las FARC", aseguró el mandatario en un programa radial pregrabado.
Ante ello, señaló, el gobierno ecuatoriano buscará "la manera legal de demandar civilmente al estado colombiano porque ellos tienen que responder por ese rescate, por no poder controlar su territorio.
Correa afirmó que la respuesta de Colombia es una "vergüenza" y señaló que de continuar esta situación, "tendremos que poner restricciones a la entrada de colombianos".
Firme en su posición, el Jefe de Estado rechazó que delincuentes de esa nacionalidad ingresen a este territorio, secuestren a ciudadanos como el caso de Larriva cuyo rapto se dio en Cuenca, y los lleven a sitios seguros para ellos en Colombia porque no entra la autoridad colombiana.
Esta medida "me dolería en el alma" por contradecir el postulado de su gobierno sobre el derecho a la movilidad universal pero "no puedo permitir esta situación", acotó.
El mandatario dijo que no es verdad que el gobieno colombiano haya enviado a la OEA información sobre supuestos campamentos de las FARC instalados en Ecuador. "Vengo de la Amazonía, ya se han revisado como nueve sitios y no hay nada, es otra mentira de (Álvaro) Uribe y su gobierno".
Ecuador y Colombia mantienen rotas las relaciones diplomáticas desde el 3 de marzo, tras el ataque militar a una base guerrillera instalada en territorio ecuatoriano en el que murió Raúl Reyes, segundo jefe al mando de las FARC.