El sombrero de paja toquilla desaparece y da paso al que se elabora en Azuay.
Kleider Pachay, artesano y comerciante del sombrero fino de Montecristi, tiene varias preocupaciones respecto al futuro de este producto que es un ícono de la ciudad, y que incluso formó parte de la fortuna con la cual el general Eloy Alfaro sustentó económicamente casi toda la Revolución Liberal.
Una de sus inquietudes es la desaparición de las hábiles manos que tejen los sombreros y también la invasión de productos cuencanos a esta plaza.
A esto se suma el desinterés de las autoridades locales y nacionales en dotar de las herramientas necesarias para que el arte de elaborar sombreros de paja toquilla no desaparezca en un futuro no muy lejano.
Pachay cuenta que el sello que se plasma en los productos y que dice: “Sombrero de Montecristi” también se puede perder, porque las agremiaciones artesanales de Cuenca exigen que esta artesanía sea conocida como sombrero de Ecuador.
“La calidad del sombrero fino de Montecristi no tiene comparación, hay muchas diferencias con relación al elaborado en Cuenca, desde el proceso de recolección de la paja toquilla y el cuidadoso manejo en su elaboración”, comenta Pachay.
“Acá hay más cuidado y hasta los procesos manuales son distintos”, asevera este miembro de la Asociación de Tejedores de Sombreros de Paja Toquilla de este cantón.
Desde el Municipio de Montecristi también hay señales de alerta por la carencia de manos que “elaboren” sombreros finos de paja toquilla.
El alcalde de Montecristi, Cristóbal Toro, reconoce que por divergencias con la titular del Departamento de Turismo y la nula participación de los concejales (para proponer ordenanzas que velen por el desarrollo de esta actividad comercial), este proceso pueda extinguirse con el paso de los años.
Sin embargo, ha sido el Municipio de Manta el que ha creado dos ordenanzas con el objetivo de promover y regular la organización de los artesanos de la comuna Santa Marianita y la parroquia San Lorenzo.
La mayoría de los dueños de los 29 locales artesanales asentados en Montecristi comercializan el sombrero cuencano, entre otros factores, porque ya son muy pocas las personas que lo hacen o porque el que llega del Austro es más barato.
“La gente busca lo más económico, pero no hay punto de comparación. El sombrero de Montecristi es más fino y su proceso es único. Un sombrero cuencano está entre los 7 y 10 dólares; uno fino aquí cuesta entre 50 y 100 dólares”, aclara Modesto Mero, comerciante del producto.
De la venta de sombreros cuencanos en Montecristi es testigo Gloria Chávez, una comerciante con casi 40 años en esta actividad. “Ante la falta de artesanos que elaboren sombreros ahora me dedico a vender otro tipo de artesanías”.
Cifras
139
Personas stán catalogadas como tejedores de paja toquilla en Manta. En Montecristi no existe registro.
99.500
Dólares costará el proyecto la Ruta de la paja toquilla.