Sábado 25 de octubre del 2008 Gente

Sobreviviente del Titanic ahora tiene otra agonía

Agencias

Subasta de recuerdos

SIN DINERO. Subasta recuerdos. 95 años después del naufragio, Millvina Dean, quien en esa época tenía dos meses, no cuenta con el dinero  para poder pagar el ancianato.
 
A los dos meses de vida, Millvina Dean fue envuelta en una manta y descendida a un bote salvavidas que pendía del Titanic, a punto de hundirse. No se trata de una de las escenas de la película, realmente esto ocurrió en abril de 1912.

Rescatada de la noche helada por el vapor Carpathia, la bebita Dean, su hermano y su madre fueron conducidos a Nueva York, sin nada más que la ropa que vestían. Tras la tragedia, antes de llevarlos de regreso a su hogar, en Inglaterra, les dieron una pequeña maleta con ropa, regalo de neoyorquinos.

Ahora Dean –la última sobreviviente del desastre– vende la maleta y otros recuerdos de aquellos días que están en su mente solo por lo que sus familiares, amigos y la prensa le han contado. Se desprende de los objetos para contribuir al pago de su hogar para ancianos, que no está cubierto por el servicio de salud de Gran Bretaña.

Raros grabados del Titanic y cartas del Fondo Titanic de Ayuda estaban entre los artículos ofertados por Dean, a principios de este mes, en Devizes, Inglaterra. Los bienes fueron subastados por la suma de 31.150 libras (50.000 dólares), diez veces la cantidad que ella esperaba recibir.

El comisario de la venta, Andrew Aldridge, dijo que era “una buena suma de dinero” y que seguro “la propietaria estará muy contenta”.

Dean, de 96 años, ha vivido en un hogar para ancianos en la ciudad de Southampton –el puerto del Titanic– desde que se fracturó la cadera, hace dos años.

La maleta “la vendo ahora porque debo pagar los gastos de la casa de jubilados y pongo en venta todo lo que pueda tener algún valor”, explicó la anciana al diario regional Daily Echo.

Unos 1.500 pasajeros murieron en el naufragio del paquebote de lujo Titanic, que efectuaba su viaje inaugural a través del Atlántico.

La familia de Millvina Dean había tomado el buque con la intención de emigrar a Kansas, en Estados Unidos. Ella fue el pasajero más joven que sobrevivió a la catástrofe, junto con su madre, Georgetta, y su hermano Bertram. Su padre, Bertram Dean, estuvo entre los que sucumbieron.

Sobrevivieron 706 personas a lo que sigue siendo una de las peores catástrofes marítimas de la historia.

La estadounidense Lillian Asplund, quien también se salvó  del naufragio, falleció en el 2006, a la edad de 99 años. Otra sobreviviente británica fue Barbara Joyce West Dainton, pero murió en noviembre pasado, a los 96 años.


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