- OCT. 24, 2008 - Foto - Editorial - EL UNIVERSO
Lo paradójico es que en esta ocasión, a diferencia de lo que ocurría en el viejo Congreso, la pugna no es entre fuerzas del Gobierno y la oposición sino en el seno de la mayoría gobiernista, cuyos integrantes no se ponen de acuerdo en quiénes integrarán el Congresillo y quiénes lo dirigirán. En cambio la falta de transparencia, las negociaciones en secreto y las pujas por obtener una mejor cuota son casi idénticas a las que protagonizaban los antiguos diputados.
Incomoda la absoluta falta de interés por someter a escrutinio público estos debates y, sobre todo, los candidatos propuestos para integrar los organismos electorales. No habrá concursos abiertos, como contempla la nueva Constitución, y el país ni siquiera tendrá ocasión de conocer los nombres sugeridos, como no sea mediante rumores, antes de que los designen.