- OCT. 24, 2008 - Foto - El Gran Guayaquil - EL UNIVERSO
Las tapas de ductos en media calle dejan baches de 15 cm de altura, además, afectan el tráfico.
José Holguín, de 42 años, ve a diario carros “clavarse” en los dos baches circulares que hay en José de Antepara y Sucre, centro de la ciudad. Es una escena cotidiana para él, pues carga paquetes de comerciantes que convergen en el área.
Los huecos alcanzan 10 centímetros de profundidad. Se originaron luego de que la capa de asfalto que se colocó sobre una anterior superó el nivel de aquellas tapas de ductos.
En camionetas provocan brincos que ocasiona la caída de la carga, si se trata de frutas, o la estropea, como en el caso de las placas de cerámica.
A estos inconvenientes se suman daños mecánicos, pues el sistema de amortiguación de los vehículos se afecta.
Juan Carlos Manosalvas, conductor de una camioneta fletera, cuenta que gastó más de 100 dólares en reparaciones. Ahora maneja con más precaución para “no volver a caer en esas trampas a media calle”.
Pablo Solórzano no duda en citar a la calle Esmeraldas como una arteria donde predominan los desniveles entre el asfalto y las tapas de alcantarilla y de cableado subterráneo. Lo comenta luego de esquivar el hueco que deja una cubierta cuadrada (64 cm por lado y 7 cm de profundidad) en la avenida Quito y Huancavilca.
Se trata de imperfecciones a lo largo de vías asfaltadas, pero también hay “rampas” que se forman cuando estas se cruzan con calles de hormigón, como en Noguchi y la asfaltada Cuenca. La calle Esmeraldas, a la que hace alusión Solórzano, evidencia capas de asfalto que han sido superpuestas durante trabajos anteriores de rebacheo, por lo que incluso la altura alcanza el nivel de los bordillos.
Lo mismo ocurre en Cuenca y Pedro Moncayo.
Una situación similar se observa en la av. Benjamín Rosales, por la terminal terrestre. Ahí hay un desnivel de 10 centímetros, pero no es suficiente para impedir que algunos choferes de los buses alimentadores de la Metrovía suban al parterre en momentos de congestionamiento vehicular.
Jorge Berrezueta, director de Obras Públicas del Municipio, reconoce que lo práctico sería sustituir la carpeta asfáltica deteriorada y evitar el rebacheo, pero explica que es necesario esto último para contrarrestar el debilitamiento de los cimientos de ciertas calles.
El funcionario explica que por esto se terminó cubriendo con este material la calle Delta, de la Universidad de Guayaquil, que inicialmente era de hormigón, la cual se “debilitó” con la construcción de ductos para alcantarillado.
Respecto a los huecos que quedan en las calles por el desnivel entre el ras del asfalto y las tapas de ductos, Berrezueta dice que aquellos casos representan una cantidad difícil de determinar en Guayaquil, pero que el Cabildo trabaja para corregir estas irregularidades.
Una de las soluciones que se aplican es la elevación de cubiertas, además se pide a Interagua labores similares con las de su competencia.
Por ejemplo, con estas tareas se corrigieron estas fallas en la avenida Carlos Luis Plaza Dañín, cita. No obstante, Berrezueta explica que la pavimentación de calles busca minimizar los baches, producto del desgaste que genera la circulación vehicular. De allí que pide a la ciudadanía “comprensión”. “Estamos atendiendo, hemos mejorado pero no es que está perfecto”, expresa.
DETALLES: Inconvenientes
Direcciones
Otros puntos donde hay tapas de ductos bajo el ras del pavimento son: calle Los Ríos y sus intersecciones con Luis Urdaneta y Alejo Lascano; Luque y Rumichaca; José de Antepara y Alcedo; la 17 y Portete. En el sur, la oreja vial que enlaza la calle José Vicente Trujillo con la av. Veinticinco de Julio; en el norte, la calle Jiguas de la cdla. Urdesa, que luce plana, excepto en la intersección con Víctor Emilio Estrada.
Afectaciones mecánicas
Rótulas, amortiguadores y soportes del sistema de amortiguación del tren delantero, son piezas que se afectan en los vehículos debido a los baches. Juan Lucín, dueño de un taller automotriz, refiere que los costos de reparación dependen de la marca y año de fabricación del automotor, y que oscilan entre 100 y 800 dólares. Comenta que a la semana recibe entre 4 y 5 clientes con estas novedades, quienes se reconocen como “culpables” de las averías en sus vehículos por manejar descuidados.