- OCT. 23, 2008 - Foto - Cine - EL UNIVERSO
Cine de fotografía, cine para postal. Estas dos frases rondaban en mi mente cuando las luces del MAAC Cine concluyeron con el avant premier de Retazos de vida, la nueva película ecuatoriana dirigida por la cineasta Viviana Cordero.
El sueño de la productora Films Factory se hizo realidad y trae consigo más de una agradable sorpresa. María Teresa Guerrero en un debut revelación que permite pensar que volver a verla en la pantalla grande es sinónimo de buena promesa.
Su falta de escuela es evidente pero sorprende cuando pese a lo anterior construye un personaje natural y coherente que incluso va varios pasos delante de lo representado por Giovanna Andrade, quien no permite desestructurar mentalmente las miradas, los silencios y la gesticulación que ya le vimos en su Niña María Gracia de la telenovela El Cholito.
Érika Vélez tampoco se sale del papel de presentadora de ‘El precio de la fama’, pero tiene buenos registros en los momentos dramáticos.
Marina Salvarezza es punto aparte. Su fuerza interpretativa, su naturalidad, su vena de actriz consagrada son evidentes. Marina es sencillamente Marina para demostrar que los secundarios pueden eclipsar a los protagónicos cuando lo que se busca son buenas actuaciones y no rostros televisivos.
Pero sin lugar a dudas los mayores aplausos son para un personaje que aunque mudo supo decir presente con perfecta sonrisa: la Guayaquil posregeneración retratada con una mirada seductora, dulce, triste, gris, nocturna y bella. Sin embargo, la edición raya en lo obvio cuando se usan en demasía y forzadamente canciones alusivas.
Retazos de vida no es solo la historia de tres generaciones de mujeres, sino de la migración y la marginalidad, de ambigüedades y contrastes, de rupturas familiares, de ironía entre las caras sucias o la mendicidad, de la opulencia y la marginalidad que confluyen en un solo escenario citadino.
Pero es una historia sin contrapeso masculino: William Levy en un papel sin representatividad de género, sin huella. Bien concebida, con dosis de humor precisa, con excelente fotografía; Retazos de vida abre un prometedor camino para Films Factory.