jueves 23 de octubre del 2008 Columnistas

Manuel Ignacio Gómez Lecaromanueligomez@yahoo.com

Minorías

Si los e-mails con comentarios y análisis políticos y económicos que recibimos día a día fueran un indicativo del clima político del país, andaríamos por otros rumbos. La popularidad de Rafael Correa estuviera por los suelos. El No hubiera barrido en el referéndum. El Socialismo del Siglo XXI, Hugo Chávez y todos esos referentes políticos no tuvieran cabida en el país.

Esa minoría de ecuatorianos que podemos estar conectados a una computadora e internet tenemos el privilegio de acceder a la información que la gran mayoría no recibe. Incluso, si estás leyendo este artículo perteneces a una minoría con acceso al periódico, y con capacidad de leer y entender más allá de los titulares. La mayoría del país no lee periódicos y tiene un nivel básico de comprensión de lectura.

La información es la herramienta más poderosa para tomar las decisiones correctas. Vivimos en un país donde la gran mayoría no tiene acceso a la información. ¿Podemos esperar decisiones acertadas?

Luego del referéndum, Rafael Correa decía con orgullo que en Guayaquil mientras más pobre la parroquia, más se votaba por el Sí. Para Correa, esta votación significa que los más pobres se sienten identificados con su Gobierno y sienten que sus vidas están mejor o mejorarán con la nueva Constitución (aunque casi nadie conozca realmente su contenido). Pero visto desde otra perspectiva, esa votación significa que a menor acceso a una educación e información, más votos para este Gobierno. Gran parte de esa mayoría que votó por el Sí obtiene su “información” de lo que ve en televisión, es decir, de las infinitas cadenas y publicidad del Gobierno.

En Carondelet podrán decir que los que votan en su contra no son los mejor informados, sino los pelucones que están perdiendo sus privilegios. Pero en ese 28,10% que votó por el No, no se puede hablar solo de ricos y privilegiados. Más bien, se podría hablar de una minoría mejor informada y preparada que entiende los peligros de esta “patria altiva y soberana” que nos venden.

No debe sorprender que no se haya considerado el voto voluntario en la nueva Constitución. No le conviene al Gobierno. Si se replica lo que sucede en otros países, con un voto no obligatorio votarían en mayor proporción las personas con un nivel más alto de preparación. Eso sería una mala noticia para este Gobierno, cuya fortaleza está en la mayoría más vulnerable y desinformada, a la que podrán unirse ahora los adolescentes de 16 a 18 años.

El gran reto para el país está en alcanzar una población con más educación y acceso a la información. Suena a eslogan gastado, pero es realmente el único camino para vivir mejor. De la mano con la educación, está el acceso a la tecnología, para que informarse en internet o escribirse por e-mail deje de ser un privilegio de las minorías de hoy.

Para el Gobierno, el reto es más complicado si quiere sinceramente mejorar el nivel de educación de los ecuatorianos: significa lograr que la mayoría de ecuatorianos reciba una mejor educación, con acceso a todos los recursos y herramientas de información, y al mismo tiempo mantener el apoyo de esa mayoría, ahora más educada e informada, y por lo tanto menos vulnerable frente a discursos populistas. ¿Posible?

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