De nuevo me equivoqué. El domingo escribí que el Presidente se había comprometido a no volver a insultar a nadie, pero resulta que esa misma semana le gritó “loca” a una prima de Alberto Acosta que en público le pidió que se olvide de tanta campaña electoral y se ponga a trabajar. Hace menos de dos años, cuando Correa llamó “gordita horrorosa” a una periodista, se produjo un escándalo mayúsculo; ahora lo de “loca” pasó casi desapercibido. Somos animales de costumbres, no cabe duda.
Aun así me ratifico en mi observación, que también la formulé el domingo, de que en el país se ha instalado cierta calma luego del referéndum; solo que debemos concluir que no ocurre así porque el carácter del Presidente haya variado –ya vemos que no- sino porque las peleas internas de Alianza PAIS casi han paralizado la acción del Gobierno.
Esta lucha interna muestra algunas características interesantes. Primera y más importante, poco o nada tiene que ver con posturas ideológicas. Uno podría creer, por ejemplo, que la bronca de Acosta se debe a que Correa se ha rodeado de derechistas como Alexis Mera y Vinicio Alvarado; pero los izquierdistas Javier Ponce y Ricardo Patiño forman parte del grupo íntimo del Presidente. No es izquierda contra derecha sino bando contra bando.
Segunda, es una lucha oculta. Nadie debe enterarse del trasfondo. Acosta insiste en que Correa es su amigo; Correa responde lo mismo; a los dos les tiene sin cuidado que el país entero sepa que Lucio Gutiérrez o Álvaro Noboa ya no les preocupan. A lo que temen ahora es a seguir durmiendo con el enemigo.
Tercera, es una crisis burocrática que la resolverá un buró político que nadie eligió, sin que las bases opinen o decidan. Tú vas al Congresillo, tú no. Así fue concebido el partido de gobierno: bases no organizadas, movilizadas a través de la televisión y conducidas por una clique –como dicen los franceses–, por una camarilla, o por una especie de cúpula religiosa, infalible y suprema, que utiliza el socialismo del Siglo XXI como nuevo evangelio.
Cuarta, caben las maniobras de fuerza, incluyendo la utilización de los medios de comunicación con fines personales. Augusto Barrera quiere ser candidato a alcalde, pero el buró no se decide, así que Barrera anuncia ante las cámaras su candidatura. De ese modo le pone presión al buró, lo que no garantiza su triunfo pero ayuda. Asimismo, el MPD quiere deshacerse del Ministro de Educación, pero como el buró no resuelve, salen los estudiantes a las calles y le meten presión a Correa.
Quinta, las prebendas del Estado son parte de la negociación. Para conseguir algo hay que dar algo a cambio. Tú no irás al Congresillo pero vas de Subsecretario. Yo no quiero aflojar este contrato, así que te cedo ese Ministerio.
Cuando se trata de enemistad entre hermanos, los escritores recurren con frecuencia a la metáfora de Caín y Abel, el hermano malo y el hermano bueno. ¿Quién es Caín en este caso y quién Abel?
¿No podrían ser Caín y Caín?