La abundancia de Dios me bendice y me satisface.
Prosperidad
No hay escasez de ejemplos de la abundancia de Dios. La Tierra rebosa con vida en todas sus expresiones diversas. La comida y el agua son provistas abundantemente. El mundo se une en una armonía orquestada de manera maravillosa, misteriosa y perfecta. La abundancia de Dios bendice y satisface más allá de cualquier deseo o necesidad.
Cuando pongo estos ejemplos a la vanguardia de mi conciencia, me vinculo profundamente con la abundancia de Dios. El gozo y la felicidad son los resultados de llevar mi vida con aprecio por todo lo que existe y que existirá. Recibo prosperidad, la cual alimenta mi mente, cuerpo y espíritu. Al vivir en la luz de la abundancia de Dios, recibo satisfacción más allá de toda medida.
–Hechos 14:17
“Si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones”.