miércoles 22 de octubre del 2008 Columnistas

Registro histórico

Esto de escribir para un periódico tiene valores agregados; se lo hace bajo personal responsabilidad de nombres y apellidos que emiten opiniones de índole diversa sobre tópicos dispares; uno de esos valores agregados es conocer “epistolarmente” a personas ubicadas en el mundo entero que por una razón u otra conocen o desean conocer Ecuador y creen en la información de EL UNIVERSO. Solo esto es ya un privilegio invalorable. Un botón de muestra.

Desde el Cono Sur recibo esta carta: “Me interesa lo que sucede en Ecuador; abro EL UNIVERSO con frecuencia para estar informada. Los formidables cambios que procesan ustedes son realmente importantes. Y la manera de hacerlo también. Hoy me he detenido en su columna ‘Cambio de rumbo’. Ya desde el título me ubica en algo importante, se trata de un cambio sustancial. Me parece interesante que se marque el porcentaje de aprobación y el de los que votaron por el No. ¿No estuvieron de acuerdo porque son opositores a R. Correa o porque no aprueban esa Constitución? (…) la nueva Constitución aprobada es el marco de referencia, el muro, dentro del cual deben transitar todos; el primero, el Presidente. Y en cuanto a que es ampulosa, poética, poco jurídica, parecería que ese será el nudo para su aplicación…; interpretaciones diversas darán lugar a acciones distintas y/o antagónicas de todos los que creerán apoyarse en la Constitución para ejecutarlas  amparados en un marco confuso. Y los pueblos y sus gentes siempre tienen urgencias en validar sus reclamos, sobre todo si llevan años sin ser atendidos. Que el destape se produzca y sésamo se abra”.

Contesto a la dama en estos términos: “Nuestro Ecuador, el mío y de mis paisanos, tiene por delante jornadas muy interesantes; todos queremos un cambio y el camino diseñado en la nueva Constitución no tiene senderos que conduzcan a un puerto seguro, se los haremos al andar. Algunos enunciados de esta nueva carta política bien podrían escribirse en una nueva forma de vida de los pueblos del universo, luego de la hecatombe financiera que estamos viviendo.

Cierro este intercambio enjundioso de misivas (editadas), repleto de un civismo universal del cual aún no se ha hablado, con la “risposta” final de G. C. de Pirotto: “En lo que es específico del tema constitucional, (…) sigo pendiente porque reconozco en Ecuador mi patria emocional y no me es ajeno nada de lo que le pase, más cuando es de la envergadura del que ustedes están procesando. Si a lo propio le añadimos las hecatombes financieras que a todos nos arrastran, ¡bueno! Están en un verdadero laboratorio político, económico y social que a  todos nos interesa y del que todos podemos aprender. No hay dudas de que será una verdadera montaña rusa, porque los cambios históricos no son lineales. Pero marcan un rumbo y en ese barco están todos los ecuatorianos. Les tengo fe como timoneles avezados para lograr, contra viento y marea, lo que quieren tener como país”.

Es útil conocer cómo nos ven y perciben quienes moran lejos de nuestros linderos.
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