- OCT. 22, 2008 - Foto - Noticias - EL UNIVERSO
Aprovechando esta sed de venganza judicial que azota a la comunidad farandulera, me dispongo a demandar a Francisco Pinoargotti por cerrarme la boca.
Debo confesar que cuando se estrenó la más reciente temporada de los ‘Buenos Muchachos’ sentí que había perdido cierta frescura y que el intento de integrar un abundante elenco de personalidades no arreglaría los problemas que estaban aquejando a la fluidez vanguardista del espacio.
Pero, como un equipo de fútbol bien armado, el señor Pinoargotti nos vuelve a meter la mano al ganar puntos no solo como el conductor del programa, sino por ser un buen director técnico.
El programa ha generado una vida propia, pocas veces vista en la televisión ecuatoriana, con un ritmo que no solo es ágil, sino que obtiene cierta adrenalina con el paso de las notas.
Uno de los éxitos del espacio radica en que también se ha convertido en un paraíso para los auspiciantes comerciales. Cada marca adquiere un protagonismo envidiable, creando un personaje para cada producto que se mantiene en la retina del espectador, una vez apagado el televisor.
‘Buenos Muchachos’ nos invita a pasar un rato dentro de un mundo rodeado de temas a veces sobrevalorados, los que se digieren mejor al ser tratados como burla y no como noticia. Que viva su mala reputación. (*) Domingos, 22:00 por GamaTV.