Producción colombiana narra vivencias contadas por un ex narcotraficante.
Para los televidentes ecuatorianos empieza a ser familiar la imagen de un sapo que recibe un disparo. Se trata de la producción colombiana denominada El cartel. En ella se repite la fórmula de llevar a la pantalla historias reales que primero fueron parte de un libro.
Sin tetas no hay paraíso, la telenovela que nació del texto de Gustavo Bolívar, fue un experimento que mostrando la prostitución, el narcotráfico y los problemas que pueden traer las cirugías estéticas se convirtió en éxito. En Ecuador la transmitieron Ecuavisa y Teleamazonas.
El pasado 29 de septiembre, este último canal estrenó El cartel, cuyo nombre completo es El cartel de los sapos (libro). La producción en Guayaquil tiene un rating aproximado de 14 puntos y en Quito de 16. Hasta la semana pasada solo la superaban en audiencia en su franja horario los filmes de RTS –con más de 6 puntos– y por muy poco en la capital la telenovela brasileña Siete pecados.
El director colombiano Luis Alberto Restrepo es responsable de la teleserie que toma el argumento del libro escrito por Andrés López, un ex narcotraficante miembro del cartel del Norte del Valle, una de las más temidas organizaciones en Colombia. Según la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), el cartel del Norte ha contrabandeado más de 500 toneladas de cocaína hacia Estados Unidos con una ganancia de unos 10.000 millones de dólares.
López se entregó en el 2001 en Estados Unidos. Desde la cárcel escribió el texto en el que narra sus memorias sobre la organización criminal a la que pertenecía y la relación de esta con las autoridades colombianas y estadounidenses.
En el vecino país las críticas han sido feroces. El director de la Policía Nacional, general Óscar Naranjo, se quejó en una nota que publicó en el diario El Tiempo porque la telenovela no da al Gobierno suficiente crédito por sus victorias contra los narcotraficantes y los presenta como estrellas y a los policías como corruptos. Sin embargo, casi la mitad de los televidentes colombianos la sintonizan, indicó la productora ejecutiva Cristina Palacio.
Para el crítico de televisión colombiano Omar Rincón, estas son historias maravillosas. “El narcotráfico ha tenido una cosa que no han tenido ni la guerrilla ni los paramilitares en Colombia, convive con nosotros”.
Efecto social
En Ecuador la preocupación va por el efecto que pueda tener difundir crudamente problemáticas sociales de este tipo.
“Los programas de TV que evidencien el narcotráfico, la trata de blancas y el tráfico de armas deben mostrarse con responsabilidad social para que sirvan de advertencia al público –en especial a niños y jóvenes– para que vean las consecuencias de estos. Luego se debe evaluar qué les quedó de enseñanza”, asegura la socióloga argentina Tatiana Merlo y directora del Comité sobre la Infancia y los Medios de la Unesco.
Ella visitó la semana pasada el país, donde ofreció la conferencia ‘Los secretos de la niñera electrónica, los niños y la TV’.
Para la psicóloga ecuatoriana Rocío Álvarez, este tipo de contenidos genera efectos en los jóvenes que aún no tienen un criterio formado. “El adulto sabe que en la vida todo tiene un costo y que el mundo de lujos al que se puede acceder por las drogas o el lavado de dinero se pagará con la muerte o la cárcel, pero un joven se siente omnipotente y cree que puede evadir cualquier problema”, y podría confundirse al ver cómo se logra dinero fácil, aunque aclara que en Ecuador no existe un perfil psicópata.
Según Omar Rincón, estas producciones son educativas y crean conciencia.
Con él coincide el sociólogo ecuatoriano Napoleón Velasteguí, quien considera que esta información mientras más libre se difunda tendrá un mejor impacto siempre y cuando se cuente con la guía adecuada, para lo que recomienda dar charlas en escuelas y colegios con personal especializado.
La subsecretaria de Educación, Mónica Franco, cree que el área de clases debe convertirse en un espacio de orientación donde los contenidos de la televisión sean analizados.
“El maestro debe tratar estos temas con sus alumnos. Sin embargo, la responsabilidad de guiarlos es compartida entre el centro educativo, la familia y los medios de comunicación. Partiendo de una realidad cotidiana podemos empezar a formar valores”, indica.
Además se deben promover escuelas para padres, para que estos estén preparados cuando sus hijos quieran abordar este tipo de problemática social.
Argumento
La Trama
Revela un submundo en el que amigos son sacrificados por cocaína y agentes de policía reciben órdenes de traficantes.
Violencia
En cada episodio muere al menos una persona.