Lunes 20 de octubre del 2008 Cine

‘Me refugié en el cine’

ALBERTO FUGUET

El autor visitó Quito la semana pasada, donde se desempeñó como presidente del jurado del VI  Festival de Cine Cero Latitud. Una selección de cintas de este certamen puede verse  en Guayaquil esta semana. 

“De tanto responder si prefiero escribir o filmar, si tuviera que optar, llegué finalmente a la respuesta: narrar. Soy un narrador, a veces por escrito, a veces visual, a veces periodístico”. En esta frase, que es parte de la presentación de su libro  Apuntes autistas,  se sintetiza el chileno Alberto Fuguet,   quien llegó a Quito  la semana pasada para ser jurado del VI Festival de Cine Cero Latitud, una exposición de películas latinoamericanas, que se proyectan también en Guayaquil, desde el pasado sábado.

Es un chileno que odia a Pinochet, pero que nunca se pondría una camiseta del  Che Guevara. Rechaza las marcas: nunca le haría un homenaje a Gabriel García Márquez ni le gustaría trabajar en una revista literaria de Barcelona. Prefiere América Latina, sus libros, su cine y su gente.

¿Qué es primero: el cine, la literatura o el periodismo?
Me refugié en el cine, el germen es ese, para poder escapar, para no estar en Chile, claro; o para no estar en mi hogar, en mi mente... Ahí me empecé a entusiasmar con las historias y con la necesidad casi compulsiva de identificarme.

En una entrevista publicada en internet usted decía  que por suerte no tuvo  como padres a Gabriel García Márquez, a Julio Cortázar o Jorge Luis Borges...
Acuérdate de que no todo lo que sale en la red es lo que uno dijo y que muchas veces uno cambia de parecer respecto a lo que dijo. Creo que soy de esa generación o quizás un poco menor. Esos escritores son como los padres o los tíos abuelos..., pero la idea que tengo es que nunca sentí que tenga que hacerles homenajes o vivir bajo su sello ni contar con su aprobación.

Pero marcaron toda una generación.
Entonces me iría a trabajar con ellos como su secretario. El mundo que le tocó a Vargas Llosa o a Cortázar no es el que me tocó a mí.

¿Advierte  un rompimiento con esa “marca”?
No me corresponde decirlo... A esa generación nadie la va a superar, pero a mí no me interesa superarla. La idea del gran escritor, del genio, de quien está ciento por ciento comprometido con una causa o con la literatura no me interesa... Tengo bastante claro que de mi grupo nadie va a ganar el Nobel ni va tener el éxito y el respeto unánime que tuvieron ellos.

¿Cuál es su propuesta narrativa?
No sé si la tenga. Sería quizás apostar por los personajes, tratar de captar el estado de las cosas que me tocó en mi tiempo, esto implica enfrentar temas como la globalización, la migración... es el mundo que me interesa tocar. El mundo que a mí me rodea. También (una propuesta narrativa) que sea visual, como que tenga una conexión con el cine, el mundo de la crónica, que tiene que ver con captar los tiempos.

Ahí está el lado periodístico
Sí... Lo que admiro de los periodistas es que son gente que tiene que ser curiosa. Y tengo la impresión de que no todos los escritores son gente curiosa, más bien están súper interesadas en ellos.

¿Qué realidad espera  que reflejen sus personajes?
Generalmente, mis personajes sufren pequeñas tragedias... Mis personajes no están sometidos a situaciones límites, de vida o muerte, están desorientados, a la deriva... Tienden a ser no tan heroicos, no quieren salvar el mundo ni cambiar el rumbo de un país. Y no son víctimas.

Aquí,  Tinta roja, por la película, es quizás su libro más conocido. ¿Qué lo  motivó a hacerla?
Quería copiar un poco de la estructura de  La tía Julia y el escribidor  (de Mario Vargas Llosa). Además, quería hacer un homenaje a algo que todo el mundo desprecia, a pesar de que reconozco que no me gustaría ser editor de (la sección de) policiales, ya lo hice y me parece que efectivamente hay muchos excesos... Pero me gusta la idea de descubrir personajes humanos y no apostar solo a la élite, como al gran diario...  Tinta roja  pudo haberse llamado Tinta azul: sobre un periodista que trabaja en una revista literaria en Barcelona (España)  y logró acceder a Jorge Herralde (editor de  Anagrama)... Como que ese mundo es pajero, a mí no me interesa.

EDAD
47 años. Nació en Santiago de Chile en 1961, pero vivió su infancia en Estados Unidos.

APRENDIZAJE
Regresó a su país cuando tenía 11 años. No sabía hablar español y allí empezó su escape hacia el cine y la literatura.

PERIODISTA
Estudió periodismo. Está casado y tiene dos hijos.

OBRAS
Entre sus obras están  Sobredosis,   Tinta roja, Las películas de mi vida y Apuntes autistas. Su primer largometraje fue  Se arrienda.

 

 


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