Añoranzas de una guayaquileña que compartió los triunfos del gran
Jojó Barreiro.
Tres hijos, 14 nietos y 17 bisnietos que al momento forman la descendencia de la guayaquileña María Luz Patiño Trujillo la festejaron con un homenaje por cumplir un siglo de vida, pues vino al mundo el 19 de octubre de 1908.
Doña Lulú, como la conocen sus familiares y amigos, recuerda que se crió en Esmeraldas y que luego retornó a su tierra natal, donde conoció al amor de su vida y con quien estuvo casada 66 años: Elí Jojó Barreiro Solórzano, el famoso nadador que hasta muy avanzada edad ganó competencias en nuestro medio y dio ejemplo de disciplina y optimismo.
Esta celebración le ha permitido, dice, recordar los enamoramientos de su esposo, las serenatas que solía llevarle especialmente con el médico y cantante Alfonso Ñato Drouet, así como su matrimonio en 1969 en la iglesia del Corazón de Jesús, en el barrio del Astillero.
Ella tiene presentes los paseos en el tranvía, los baños y bailes en el American Park; asimismo, la época cuando vivió en la hacienda La Margarita, en el cantón Chone, adonde se fueron a vivir por algún tiempo con don Elí, quien era manabita. Allá –agrega– también pasamos tiempos inolvidables con la familia, pues emprendíamos largos viajes por las invitaciones a mi marido que pitaba en partidos de fútbol.
Aunque es una excelente conversadora que pone énfasis en cada expresión, cede la palabra para que escuchen a su hija Leticia de Tamariz, quien expresa que su mamá es de las que ve mucha televisión: escucha misa y sigue los informativos, programas de farándula y, por supuesto, las telenovelas.
Ella acostumbra acostarse pasadas las 22:00 y está levantada antes de las 08:00; su sazón fue siempre envidiable y todavía es novelera para los paseos, finaliza.
Ofrenda
Como su esposo Elí Jojó Barreiro falleció un 19 de enero de hace casi cuatro años y sus cenizas se esparcieron en el Guayas, ha hecho costumbre familiar visitar el malecón y lanzar flores al río.
Gustos
Entre las frutas, doña Lulú prefiere el níspero, casi en extinción; siente predilección por las margaritas y, si de colores se trata, piensa en el turquesa.