Bolivia encontró salida a una larga crisis política este lunes al anunciar que los líderes del Congreso, presionados por una multitudinaria marcha encabezada por el presidente Evo Morales, lograron un acuerdo para convocar a un referendo constitucional el 25 de enero.
El acuerdo legislativo, anticipado a media tarde, fue confirmado poco después de las 18:00 hora local (2200 GMT) por el vicepresidente Alvaro García, quien dijo que el Congreso votaría la convocatoria al referendo tan pronto como concluya la revisión de las leyes acordadas.
"Quiero comunicar que hoy (...) las cuatro fuerzas políticas del Congreso han logrado un acuerdo decisivo que completa la estructura del texto constitucional", anunció García en una declaración en el Palacio Legislativo, acompañado por una veintena de legisladores oficialistas y opositores.
Explicó que el acuerdo implica, además del referendo constitucional, el adelanto para diciembre del 2009 de las próximas elecciones generales y la prohibición de que Morales, el mandatario más popular en un cuarto de siglo en el empobrecido país, se postule a una eventual segunda reelección en el 2014.
Morales ratificó el acuerdo pocos minutos después en las afueras del Congreso, ante decenas de miles de campesinos y sindicalistas que completaban una marcha de 200 kilómetros, el último episodio de una larga lucha por la aprobación de la nueva carta magna de línea indigenista y socialista.
El gobernante anunció que esperará afuera del Congreso la sanción de la ley del referendo para promulgarla de inmediato.
"Una vez que la ley sea sancionada, aquí la promulgaremos, Una vez aprobado, sancionado, aquí la promulgamos, no importa la hora, aunque sea de madrugada, para que todos nos vayamos con la ley de convocatoria al referendo constitucional", dijo, arrancando una ovación de los manifestantes.
El adelanto de elecciones fue el último escollo para el acuerdo político, pues la oposición conservadora exigía que Morales y el Congreso completen sus mandatos hasta enero del 2011, dijeron varias fuentes políticas.
Morales, quien fue ratificado en agosto con más de dos tercios de votos en un referendo, facilitó el acuerdo final al renunciar a la posibilidad de buscar una segunda reelección a cambio del adelanto electoral.
La nueva Constitución -que dará más poder a los indígenas, prohibirá futuros latifundios y consolidará el control estatal sobre la economía- establece la posibilidad de reelección inmediata por una sola vez, pero en el caso de Morales esto se aplicará con carácter retroactivo a su actual gestión.
MARCHA HISTORICA
Morales recibió el anuncio del acuerdo político tres horas después de llegar hasta la plaza central de Bolivia, donde están los palacios de Gobierno y Legislativo, encabezando la marcha más grande que se recuerde en Bolivia.
El mandatario, flanqueado por el líder de la Central Obrera Boliviana (COB), Pedro Montes, y otros dirigentes sindicales nacionales y de organizaciones sociales, culminó a media tarde la etapa final de 32 kilómetros de la marcha de ocho días.
Cuando se confirmó el acuerdo, todavía seguían llegando a la plaza los marchistas que, en la última jornada, formaron una colorida columna de más de diez kilómetros, que remató en una gran fiesta callejera en la que Morales bailaba y hasta hacía coro con artistas locales mientras espera la ley del referendo.
"Es sin duda la marcha más grande de la historia de Bolivia, los cálculos iniciales de más de 200.000 marchistas han quedado pequeños en esta jornada", dijo el ministro de Gobierno, Alfredo Rada, mientras radios manejaban cifras de hasta medio millón de manifestantes, sumados a los llegados de otros lugares del país.
El dirigente de los cocaleros, que hizo su carrera política con decenas de marchas y bloqueos de rutas, estuvo también en el inicio de la colorida manifestación de 200 kilómetros, hace una semana en el pueblo altiplánico de Caracollo.
"Estamos marchando pacíficamente, no estamos golpeando a nadie, ni estamos tomando aeropuertos o instituciones como hacían algunos grupos opositores", dijo Morales al comparar la marcha con una ola de protestas opositores de septiembre que dejó una veintena de muertos y millonarios daños económicos.
Esas protestas lideradas por tres gobernadores opositores regionales dieron paso a un ciclo de diálogo para desbloquear el proceso de cambio constitucional, iniciado en el 2006 con la elección de una Asamblea que sesionó hasta diciembre pasado.