Cinco niños afganos y dos soldados alemanes murieron este lunes en un atentado suicida reivindicado por los talibanes contra una patrulla de militares de la OTAN en Kunduz, en el norte de Afganistán, informaron fuentes militares y oficiales.
"Dos soldados de la ISAF y cinco niños murieron en un atentado suicida en la provincia de Kunduz el 20 de octubre. Un soldado y un civil resultaron igualmente heridos", anunció la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la OTAN en Afganistán en un comunicado.
La ISAF no precisó la nacionalidad de los soldados, pero el ministerio alemán de Defensa había indicado previamente que el atentado tenía como blanco las fuerzas de su país.
El gobernador de la provincia de Kunduz, Mohammad Omar, confirmó el saldo de víctimas.
"A las 13:30 (09:00 GMT), un atentado suicida atacó una patrulla alemana en la ruta principal del distrito de Shahar-Dara de la provincia de Kunduz. Cinco niños y dos soldados alemanes murieron", explicó el gobernador.
Dos sospechosos fueron detenidos, añadió.
El atentado fue reivindicado por un portavoz de los talibanes, Zabiulá Mujahid.
El presidente Hamid Karzai condenó vivamente este ataque que ha "convertido en mártires a cinco inocentes".
"El pueblo de Afganistán da las gracias a los soldados alemanes que han recorrido miles de kilómetros para venir a participar en la seguridad y en la reconstrucción de Afganistán, y se siente muy afectado por las pérdidas que sufren", dijo el presidente en un comunicado.
El norte de Afganistán, donde están desplegados soldados alemanes, está considerado como una zona menos peligrosa que el sur o el este, bastiones de los talibanes, pero las milicias islamistas talibanes en esta zona son cada vez más activas.
Desde 2002, 30 soldados alemanes han muerto en Afganistán, de ellos 14 en ataques y 16 en accidentes.
Desde el comienzo del año murieron 232 soldados extranjeros en ese país, según el recuento de la AFP basado en los comunicados militares. La mayor parte de ellos fueron víctimas de bombas improvisadas.
Los talibanes lanzaron una insurrección cuando fueron derrocados del poder a finales de 2001 por una coalición internacional dirigida por Estados Unidos.
La violencia se ha intensificado en los últimos dos años pese a la presencia de 70.000 soldados de las dos fuerzas multinacionales, una de la OTAN y otra bajo el mando estadounidense.