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Edición del DOMINGO 19 de Octubre del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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En equilibrio con el ambiente
El ser humano se encuentra sometido a lo largo de su existencia a una serie de factores que influyen en un estado de armonía que redunda en lo que se conoce como salud. Con los años dicha influencia se torna más importante y generalmente decisiva en la cotidianidad.

Sin pecar de exagerados es bueno que reconozcamos que nuestro ambiente está constituido por todo aquello que nos rodea y que va del aire, situación geográfica, alimentación, trabajo, pareja, allegados, religión, raza, y una interminable lista.

De las relaciones que guardemos con ellos dependerá el completo bienestar. Y precisamente en la tercera edad las empatías desaparecen y las antipatías se agrandan generando un motivo de desajuste que incide, aunque parezca mentira en el individuo.

Así pues, hay quienes en su ocaso no están bien porque han soportado un esposo fumador por 40 años (léase han resultado enfisematosas), pero también algunos se quejan de una alergia adquirida porque se sensibilizaron en el tiempo al polen de los árboles de su propio jardín, y no es raro encontrar añosos que sufren crisis de confusión ante el cambio del cerramiento de su casa por cumplir las ordenanzas municipales, o por el acoso de la propaganda televisada en épocas de campaña.

En el extremo opuesto es igualmente fácil encontrar al ultrasexagenario que al cambiar de residencia sube de peso y adquiere agilidad, o la señora que recupera el sueño desde que camina todas las mañanas, o el caso del que sin querer se vuelve voluntario y recupera algunas funciones del cerebro.

Todo esto  para ilustrar el efecto positivo o negativo del cosmos en el que nos movemos y al que debemos intentar adaptarnos, aún a los 60, porque de lo contrario se produce una suerte de divorcio borrascoso que se llama enfermedad.

Fuente: Dr. Aldo Guevara D’Aniello, geriatra y gerontólogo.
Telf.: 253-1558.
E-mail: alguedan@hotmail.com.
 

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