- OCT. 19, 2008 - Foto - Política - EL UNIVERSO
En los pasillos de la Universidad Central se pasó de una eufórica campaña por el Sí a la nueva Constitución a un temor que crece entre los estudiantes: ¿Y ahora de qué vamos a subsistir? La preocupación tiene lógica. Al eliminarse el cobro de las matrículas, se eliminan también las “aportaciones” que –junto con estas– pagan los alumnos para mantener las dirigencias estudiantiles. En otras palabras, las asociaciones de las escuelas y federaciones podrían quedarse sin dinero.
Solo la dirigencia nacional de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE) maneja un presupuesto anual de, al menos, $ 15 mil. Cada una de sus 17 filiales universitarias debe enviar el 10% del dinero que recibe, pero este varía según el número de alumnos de cada institución de enseñanza superior y los montos que se cobran junto con la matrícula. Además, el Consejo de Educación Superior (Conesup) les asigna mil dólares mensuales.
En la Universidad de Guayaquil, por ejemplo, a cada alumno (más de 70 mil) se le cobra $ 1. En la Central, los estudiantes (48 mil de pregrado y 2 mil de posgrado) pagan una “contribución” de $ 0,70. En la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, $ 1,50. Pero en otras, como la Técnica de Manabí, no se cobra nada porque la misma institución mantiene a los gremios.
Justamente esto espera ahora el presidente nacional de la FEUE, Sebastián Cevallos. “Las universidades tendrán que asumir el financiamiento de los gremios, pero el Estado deberá compensarles. La gratuidad no implica no financiar a los gremios”, menciona Cevallos.
La FEUE también recibe recursos de las autoridades universitarias para proyectos puntuales. En el presupuesto de recaudaciones de la Central, por ejemplo, se registran $ 157.000 en la “caja solidaria estudiantil”.
“Hemos planteado que en enero se llame a una gran consulta para discutir entre los estudiantes cómo cubrimos los gastos de la organización”, señala Paúl Velásquez, presidente de la Asociación de Estudiantes de Ciencias Sociales de la Central.
Pero las asociaciones y federaciones también recurren a la autogestión. En la Universidad de Guayaquil, por ejemplo, es común ver dentro de las instalaciones puestos de copiadoras, despensas, bares o cabinas telefónicas. Una vez que captan las dirigencias, pueden alquilar espacios o vender productos para conseguir más financiamiento.
Juan Fernández, presidente de la FEUE, filial Guayaquil, menciona que se cobran $ 100 al mes por un espacio donde funcionan cabinas telefónicas.
Pero las mismas dirigencias estudiantiles están vinculadas a grupos políticos. En la FEUE, por ejemplo, se declaran seguidores e, incluso, dirigentes del Movimiento Popular Democrático (MPD), pues por este gremio estudiantil han pasado figuras del partido y han salido varios candidatos. Es como una especie de “escuela política”. En otras asociaciones de Guayaquil hay grupos afines al PSC, como el Movimiento Independiente Universitario (MIU), que incluso hizo campaña por el No.