Una pequeña habitación con televisión, frascos con golosinas y cuatro mesas que contienen fichas de rompecabezas, legos, libros de cuentos y juguetes, es el lugar donde los martes y jueves Mary Salazar ejerce desde hace doce años su labor de voluntariado en Solca.
Ella fue víctima del cáncer de mama hace 16 años y luego de concluido su tratamiento de quimioterapia y radioterapia decidió formar parte de la Sociedad de Damas de Solca, para así ayudar a otras personas que tengan problemas similares.
Mientras juega con uno de los niños que llegan a la sala para entretenerse hasta que esperan su turno, para ser atendidos, recuerda que descubrió la enfermedad un día que visitó un centro comercial y se encontró con un amigo.
Al preguntarle por su esposa, le contestó que se encontraba fuera del país realizándose una cirugía reconstructiva de seno, ya que le habían realizado una mastectomía.
Al escuchar eso regresó a casa con las palabras de su amigo en la mente y se realizó una exploración en el seno, al hacerlo notó que en el pezón tenía una bolita, se asustó y acudió al médico, quien luego de los exámenes respectivos le dijo que tenía que operarse.
“Fue duro, porque cuando me enteré era justo la semana de Navidad, así que saqué fuerzas y no le dije nada a mis hijos hasta que pasó el fin de año. Para la primera semana de enero de 1992 me operé”, recuerda Mary Salazar, quien actualmente tiene 65 años y 16 de haberse operado el seno.
Afirma que la parte más difícil fue luego de la operación y se vio sin su seno derecho. “No tenía valor para mirarme”, recalca, pero luego buscó ayuda y pudo superarlo.
Dejó pasar dos años y por medio de una amiga decidió formar parte de las Damas de Solca, actualmente trabaja en el área de niños y asegura que se siente útil ayudando a quienes lo necesitan.
Mary Salazar
Voluntaria
“No me dejaré vencer si se repite el cáncer le volveré a dar guerra con la ayuda de Dios y mis hijos”.