Las comunidades indígenas de Chimborazo rinden un tributo al cuviví, un ave que por esta época migra desde Norteamérica a Ecuador, donde muchas mueren al caer en las heladas aguas de la laguna de Ozogoche.
Es una especie de tributo a la muerte. Después de todo, es una celebración que –con bailes, cantos y rituales de por medio– se inspira en un “suicidio”. El suicidio colectivo de los cuvivíes, un tipo de ave que abandona Norteamérica para morir en aguas ecuatorianas.
Los pájaros llegan al frío páramo del Chimborazo entre septiembre y octubre. Realizan un vuelo colectivo que termina en las heladas aguas de las lagunas de Ozogoche, en la parroquia Achupallas del cantón Alausí, a 90 km de Riobamba.
Pero los habitantes de las comunidades indígenas de la región, lejos de asumir el suceso como una tragedia de la naturaleza, lo celebran porque lo consideran una “ofrenda” de los animales a las “lagunas sagradas”. Por ello, este mes ¬por sexto año consecutivo¬ se realizó el Festival del Cuviví en la laguna Cubillín, en el sector de Tixán.
Los indígenas aseguran que desde hace años los comuneros aprovechan el suceso para recoger en canastas y costales las aves inertes en las orillas.
Cada uno tiene su versión sobre el origen del hecho. Alfredo Zuña, cuidador de unas cabañas, dice que la laguna las atrae y “caen”. José Vallejo, el guardabosque, asegura, que los pájaros se posan en la orilla y, al beber agua, las olas los atrapan.
Pero según una bióloga del Ministerio de Ambiente, estas son aves migratorias que, en su ruta al Oriente, enfrentan factores climáticos que impiden el aleteo, provocan cansancio y se estrellan en el suelo o en las lagunas, donde mueren.