Fieles al Espíritu morador, somos creaciones de Dios magníficas y en evolución.
Únicos
Debido a nuestras características, talentos y orígenes diversos y únicos, cada uno tiene un lugar especial en la vida. A veces quizás nos preguntemos cómo encajamos en lo que parece el rompecabezas de la humanidad. Sin embargo, al permanecer fieles al Espíritu en cada uno de nosotros, expresamos lo que somos como creaciones de Dios, magníficas y en evolución. Nos complementamos unos a otros al ser una parte única de un todo.
Ninguna persona puede tomar el lugar de otra. Al ser únicos en la manera en que pensamos, nos vemos y hablamos, añadimos significado a la totalidad de la familia de Dios.
Cuando todas las piezas del rompecabezas están en su lugar, la verdadera imagen surge.
–Isaías 43:4
“Porque a mis ojos eres de gran estima, eres honorable y yo te he amado; daré, pues, hombres a cambio de ti y naciones a cambio de tu vida”.