¿Sigue existiendo realmente lo que podríamos llamar “un tema femenino”? Las organizaciones de prensa y los encuestadores estadounidenses transitan un camino trillado en esta temporada de campaña preguntando “qué quieren las mujeres”, pero se trata de una pregunta vaga. (Pensemos en su contrario: ¿Qué quieren los hombres? Esa pregunta no se hace).
Una cosa, sin embargo, es evidente: cómo votan las mujeres es de suma importancia tanto para republicanos como para demócratas. Las mujeres estadounidenses han votado en mayores proporciones que los hombres durante casi tres décadas –en 2004, casi 9 millones más de mujeres que de hombres, 67,3 millones contra 58,5 millones.
En la elección presidencial del 4 de noviembre, la primera con una mujer republicana como candidata, algunos votantes dicen que tomarán su decisión por un único tema: el aborto.
Amy y Scott Siegel de Neenah, Wisconsin, se inclinan por el senador John McCain y la gobernadora Sarah Palin. “Básicamente, votamos a favor de la vida”, dijo la señora Siegel, madre de 5 hijos, a Steven Greenhouse de The New York Times.
“No me parece que ninguno de estos candidatos esté pensando en nuestro beneficio. Por lo tanto, si hubiera alguna cosa específica para decidir nuestro voto, sería el aborto.”
Otros votantes ven un atractivo más amplio en el senador Barack Obama. Leone Brickler, que trabaja en una fábrica de quesos, dijo que lo apoya por sus planes de relanzar el sistema de salud. “Creo que, si le dan la oportunidad, Obama va a hacer las cosas bien”, dijo a dos coordinadores sindicales en el artículo de Greenhouse. “Oigo decir a la gente que solamente piensa en los negros, pero creo que hará lo que sea correcto para los chinos, los blancos, los hispánicos, para todos”. Las líneas de fractura de los géneros pueden resultar borrosas.
Un diario feminista, el Women’s Press de Minnesota, que apoyó la candidatura demócrata (masculina) enumera como principales metas la paz en Irak, la elección reproductiva y una promesa de apoyar el caso Roe versus Wade, y justicia económica. Hay, por supuesto, temas de importancia crucial crítica para muchos votantes, y no solamente las mujeres.
Hasta la revista Newsweek presentó “Qué quieren las mujeres” como nota de tapa de su número del 22 de septiembre. En respuesta, una lectora, Kaja Dunn, de Virginia Beach, Virginia, escribió una carta, publicada el 6 de octubre. “Queremos una economía fuerte, oportunidades educativas, alguna esperanza de poder criar una familia o comprar una casa en el futuro, planes de salud accesibles y un trato justo en el trabajo e igual remuneración”.
Una cosa que algunas mujeres claramente sí quieren es poder, y lo buscan, con éxitos y fracasos, en muchos escenarios políticos: la señora Palin y Hillary Rodham Clinton en estados Unidos, Angela Merkel en Alemania, Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, Ségolène Royal en Francia, Tzipi Livni en Israel. Hasta Afganistán, que durante largo tiempo fue un sitio deplorable para las mujeres, está haciendo progresos. Nahida Rezai, de 25 años, es la primera mujer que se incorpora aquí a la policía. “Recibí algunas amenazas por teléfono”, se lee en un artículo de Carlotta Gall en The Times. “Pero ahora estoy trabajando como agente de policía y pienso que nada puede pararme”.
Un estudio de la ONU reveló que durante los 90 las mujeres ingresaron en la política en mayores cantidades que nunca, representando 18,4% de los miembros de parlamentos en el mundo entero, 7% más desde 1995.
La senadora Cecilia López Montaño, presidenta del Partido Liberal de oposición en Colombia, dijo a Neil MacFarquhar de The Times: “Debemos convencer a las mujeres de que la única forma de lograr un cambio es dejar de quejarnos y simplemente adueñarnos del poder. Es una lucha enorme porque los hombres lo han controlado durante siglos”.
Poder. Es probable que sea el último “tema femenino” pendiente, después de todo.