Sábado 18 de octubre del 2008 Cultura

Savater, el filósofo novelista

EFE | BARCELONA

Premio Planeta lo visibiliza como autor de ficción

La obra por la cual fue galardonado con 600.000 euros (alrededor de  800.000 dólares) se titula La hermandad de la buena suerte.   

El filósofo y escritor español Fernando Savater, galardonado el miércoles con el Premio Planeta por su novela La hermandad de la buena suerte,  dice que esta obra ha sido un alivio en un año lleno de “cosas”. Se refiere con ello a su participación en la formación de un nuevo partido político en España, a su implicación en un polémico manifiesto de defensa del uso de la lengua castellana y a su despedida de la universidad. Por lo cual, la escritura de la novela se convirtió en “un refugio espiritual, que me ha servido como si me fuera de vacaciones”.

El proceso creativo, en el que Savater “olvidaba todos los líos y los problemas”, sirvió a su autor para sobrevivir, por lo cual espera que “a algún lector le haga el mismo favor”.

Con una obra ensayística tan consolidada y una etiqueta ganada a pulso como filósofo polemista, es inevitable que el Savater pensador se intente colar en la novela, aunque él mismo asegura: “He intentado que el filósofo no meta baza, porque la gente ya está bastante harta y por eso quería una narración pura, aunque es inevitable que haya alguna continuidad”.

En ningún caso  Savater pretendía que el lector, que no necesariamente conoce su obra filosófica, tuviera que contemplar la novela como si fuera la obra de un profesor que da clases de filosofía.

La hermandad de la buena suerte fue definida por el autor como una novela de aventuras, en la línea de su admirado Robert L. Stevenson, en la que sitúa una trama de intriga en el mundo de las carreras de caballos.

Savater nunca ha ocultado su delirio por ese mundo que le inculcó su padre: “Mi madre era la que me compraba los libros, pero el único momento en el que estaba solo con mi padre era cuando íbamos al hipódromo, pues era un gran aficionado a los caballos”. Ese mundo hípico que aparece como trasfondo narrativo sirve al autor como metáfora de la vida actual.

En las carreras de caballos, como en cualquier juego que sucede en un espacio y un tiempo determinado,  como también pasa en el fútbol o en los toros, intervienen “el azar, la suerte y el resultado es una situación agónica, algo que se parece mucho a nuestro destino”, dice.

El filósofo espera que La hermandad de la buena suerte sea “al menos, la segunda mejor novela escrita en castellano sobre caballos”, pues la primera es, en su opinión, Caballo de copas, del chileno Fernando Alegría.

Aunque a los lectores de hoy el mundo de la hípica les pueda resultar lejano, Savater cree que podrán leerla sin complicaciones, puesto que no se trata de una novela técnica, aunque, asevera, “si sabes algo de ese mundo le encontrarás algunos recovecos de gracia”.

Al escribir una novela, Savater reconoce que vence una resistencia, pues “resulta muy difícil salir del encasillamiento de ser articulista y ensayista”. Ganar el mediático Premio Planeta servirá para que la gente se entere “de que también soy novelista y creo que por primera vez me van a hacer caso como autor de novelas”.

Los 600.000 euros (unos 800.000 dólares) del galardón mejor dotado de las letras hispanas, le proporcionarán un desahogo económico, que le permitirá disponer de “más tiempo libre para pensar, para leer, porque de hecho me gusta más leer que escribir”.

Dice él

“Esta novela será una tranquilidad para el lector, que está acostumbrado a escuchar mis sermones”.

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