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SÁBADO | 18 de octubre del 2008 | Guayaquil, Ecuador
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Fumadores incumplen la ley vigente
Estoy sorprendida. ¿No hay nada que podamos hacer? Personas comunes y corrientes como yo, que queremos hacer valer nuestros derechos, debemos conformarnos con ver levantar hombros porque pasan incólumes los infractores de la ley, a sabiendas de que la misma existe, pero también de que conocen que no hay quiénes las hagan cumplir.

Fui fumadora y al dejar el cigarrillo lo convertí en mi enemigo. Como la demás gente que hemos dejado de consumir tabaco, me molesta que alguien fume cerca mío y peor cuando estamos comiendo. Todo el ambiente se contamina del desagradable olor del cigarrillo.

Estuve en un concurrido centro comercial y fui a tomar un café con unas amigas. En la mesa conjunta, tres caballeros fumaban de lo más campantes. Hice lo que creí apropiado, busqué al guardia de seguridad y le pedí que hiciera cumplir la ley. ¿Saben qué pasó?, él no pudo hacerla cumplir, no podía pedirles que apagaran el cigarrillo y peor que se retiraran del lugar, porque la ley solamente establece una pena de $ 50 a quien fume en un lugar público, pero no dice quién se los cobrará. Por eso debemos seguir aguantando que personas desconsideradas enfermen a quienes hemos optado por una vida más sana.

No sé si los centros comerciales podrían hacer algo, al fin y al cabo son lugares públicos de capitales privados, pero deberían reservarse el derecho de admisión, ¿o no? 

Claudia Drouet de Ernst,
Guayaquil
Que el libro no muera

El libro parecería que “pasó de moda” en la época del presente siglo, de la era de la computación y la cibernética creada por el hombre.

El libro, que se dice es el mejor amigo del hombre, está casi sin uso por algunos. Y la razón es muy simple, la gente no lee, y si lee se da el gusto –si así se entiende– de prender una computadora que la tiene al filo de su cama.

Degustar las letras de un libro, por pequeño que sea, es una actividad tan digna y noble como lo es el escribirlo, ya que miles de horas, miles de talentos, miles de sacrificios de escritores han dado lustre y ejemplo con tratados.

Bien dice Gabriel García Márquez, célebre y consagrado autor colombiano que dio vida a Macondo, su obra inmortal: “Hoy me da dolor y lágrimas pensar que mis libros se lean en pantallas y en aparatos por sofisticados que sean, muy alejados de las manos del ser”. Y nosotros agregamos a esto, ¿cómo es posible que a un “hijo” del alma y el espíritu se le quiera que se  lo tenga entre nuestras manos?; porque cada libro tiene sus lágrimas y angustias como las que tienen nuestros hijos. Por ello es que los padres tienen que convencer de su realidad.

Así es el libro, leerlo en papel, del tipo que sea; es un gusto pasar sus páginas llenas unas de gloria o de dolor. Y qué dirían nuestros mayores que nos legaron obras inmortales, y los miles de autores que nos ha dado el mundo; cuándo veremos, por ejemplo, que la poesía épica de Remigio Crespo Toral sea escuchada y aceptada en un aparato electrónico, por respetable que sea.

Los maestros debemos y tenemos la obligación de recuperar el libro, hecho y realizado en papel o cartulina, ya no en hojas de árbol como en tiempo de nuestros antepasados, y guardarlo como nuestro mejor amigo. Hay de aquel hogar donde no se rinda honor al libro y tan solo se escuche el insulto o la mediocridad de la gente.

Salvemos al libro en el Ecuador. El Gobierno Nacional está obligado a ello.

Gilberto Crespo,
licenciado, Nueva York, EE.UU.

Delincuencia segura

El aumento de los índices delincuenciales tiene responsables:
Primero, los que a los delincuentes de todo tipo que han cumplido el año sin sentencia, sin haberse realizado un estudio y selección de los casos que merecían realmente el beneficio de la libertad, los ponen en la calle y estos continúan haciendo lo que saben hacer: matar, robar, violar y secuestrar.

Segundo, los que no tienen valor para rechazar esta política instaurada de considerar a los delincuentes  como víctimas y gestionar indultos a narcotraficantes que hayan traficado hasta con 2 kilos de droga; y los que no manifiestan la conveniencia de la permanencia de la Corporación de Seguridad Ciudadana, debido a que según estudios técnicos de la Espol, la delincuencia, mientras funcionó la CSCG, comenzó a retroceder.

También tienen responsabilidad los que nunca hicieron nada cuando se soltaron delincuentes, ni exigieron la selección de los casos que podían acogerse al beneficio del año sin sentencia que no representaran peligro social.

Los delincuentes sienten la percepción de que no hay una verdadera política de Estado de combatir el hampa organizada. Tampoco debemos olvidar todas las acciones a favor de la delincuencia, para que en su momento, cuando la razón vuelva la país, respondan ante la ley por ponerse del lado de los delincuentes y no de los desamparados ciudadanos. 

Patricia Mejía Ortiz de Noboa
Guayaquil

Este es un llamado a la conciencia de las autoridades: cumplan con la ciudadanía.

Han intentado robarme dos veces en menos de una semana. Existen malhechores que solo están acechando a los ciudadanos. Esto ocurre en la Alborada, quinta etapa. Pero esos intentos de robo hacia mí fueron frustrados por los vecinos. ¿Acaso se empieza a tomar justicia por mano propia? Estoy cansada de mirar atrás cada vez que camino por la calle aferrando fuertemente mis pertenencias y rezando para que no me pongan un arma en el estómago como ya me ocurrió hace unos meses cuando me quitaron $ 20 y un celular.

Andrea Suárez U.,
Guayaquil

El teniente de Policía Byron Palacios combatió la delincuencia por más de catorce años con resultados concretos. Su trayectoria fue exitosa cuando asestaba golpes a la mafia, bandas de asaltantes.

En su trayectoria en la Policía Nacional, ningún jefe de banda se atrevió a atentar contra su vida, pues existe la percepción en los delincuentes de que si se acaba con un jefe policial tendrán detrás a toda la Policía Nacional, que no se detendrá hasta dar con los criminales. Pero los tiempos cambian y las percepciones de los delincuentes también.

Estas percepciones envalentonaron a delincuentes a asesinarlo, pues se encontraron con que se ha puesto a miles de malhechores en la calle con el subterfugio de que estaban detenidos un año sin sentencia judicial; cuando usándose los plenos poderes de la Asamblea Constituyente se pudieron haber reglamentado y evitado esas salidas.
Además, antisociales festejan la decisión que puso en la calle a cientos de narcotraficantes, porque se consideró que 2 kilos de droga no eran nada. Pero no se menciona a las víctimas de este criminal negocio, ni planes de combate y preventivos, mas se deja escapar a narcoguerrilleras. La percepción de los delincuentes es que son tiempos favorables para ellos. La eliminación de Byron Palacios lo demuestra.

Luis Noboa Salvatierra,
abogado, Guayaquil

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La Fundación Piedad Vargas de Jungbluth organiza   la I Feria de Dulces a favor de niños con cáncer. El evento se realiza en el centro comercial Plaza Mayor, en la ciudadela Alborada.
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