Beneficiada del milagro de Narcisa dice que ahora impulsará capilla para la Santa.
Después de cinco días de la canonización de Narcisa de Jesús Martillo Morán la delegación de 45 peregrinos que viajó al Vaticano arribó la noche del jueves pasado a Guayaquil.
Encabezados por el obispo de Loja, monseñor Hugolino Cerasuolo, el grupo llegó desde Roma a donde asistió a la ceremonia en la que se declaró santa a la campesina guayasense.
Tras agradecer a Dios por haber llegado sin novedad luego de catorce horas de viaje (incluidas dos horas de escala en Madrid y una en Quito), el grupo descendió del avión y se dirigió al área de arribo internacional del aeropuerto José Joaquín de Olmedo, donde los aguardaban familiares y amigos locales.
La más esperada fue la joven Edermina Arellano (beneficiada de un milagro de Dios por intercesión de santa Narcisa), quien se mostró feliz por haber participado de esta peregrinación que la llevó a ella y su madre Violeta Plúas por varios santuarios italianos.
A la joven de Colimes le impresionó la belleza de las Basílicas, mientras que su madre Violeta destacó el encuentro con el papa Benedicto XVI como lo más importante del viaje religioso. Ambas, que recibieron la bendición de monseñor Cerasuolo, luego de arribar el jueves retornaron de inmediato a Colimes.
La prioridad para ellas ahora será culminar la construcción de una pequeña capilla dedicada a Narcisa de Jesús en esa población de Guayas.
Santiago Vanegas y su esposa Mónica de Vanegas, que participaron de la peregrinación, destacaron este encuentro como una oportunidad para renovar más su fe.
Mientras que los esposos Justo Pacrurucu y Teresa Cedeño esperan recibir muchas bendiciones tras su recorrido por las basílicas de San Pedro, San Juan de Letrán y San Pablo.
El arzobispo de Guayaquil, monseñor Antonio Arregui, tenía previsto regresar después de su reunión en el Sínodo.