- OCT. 17, 2008 - Foto - Cultura - EL UNIVERSO
La actriz Mariana Buoninconti representó un fragmento de la obra Deportada del paraíso, pieza que consta en el libro Teatro I, de la autoría del dramaturgo Cristian Cortez.
El volumen contiene seis piezas teatrales de la autoría del joven dramaturgo guayaquileño. Los presentadores celebraron esta edición, pues en el Ecuador se escribe y se publica poco teatro.
La memoria de José Martínez Queirolo, Pipo, el más representativo dramaturgo ecuatoriano, quien falleció la semana pasada a los 77 años, acompañó, la noche del martes, el acto de presentación del libro Teatro I, de la autoría del dramaturgo guayaquileño Cristian Cortez.
Marcelo Báez, el editor del libro de Cortez, abrió la ceremonia con la petición de un minuto de silencio en recuerdo de Pipo. Y la poeta Sonia Manzano y el actor Nixon García, dos de los presentadores del volumen, se refirieron también al fallecido dramaturgo ecuatoriano.
García, director del grupo de teatro La Trinchera, de Manta, señaló que con Pipo se fue toda una época del teatro, pero que a pocos días de su deceso, llega el libro de Cortez, a quien calificó como una posta que promete excelentes resultados. “Hace una semana Guayaquil perdió a su dramaturgo. Hoy la dramaturgia reverdece con la pluma de Cristian”, anotó.
El libro de Cortez se bautizó con cuatro padrinos, cuatro intelectuales ecuatorianos cercanos al teatro y a la palabra escrita: García, Manzano, Viviana Cordero y Virgilio Valero, quienes desmenuzaron el volumen, integrado por seis piezas escritas por el joven dramaturgo en diversas épocas y debidamente representadas, que llegan al papel, para trascender la efímera vida del escenario, para que haya la posibilidad de volver a estas una y otra vez.
Cordero, novelista, directora de cine y dramaturga, dijo que el teatro de Cortez es un teatro de la decepción, de la soledad, de la cotidianidad y, como telón de fondo, de la ironía y del humor. Sostuvo, además, que era un teatro del experimento, desmitificador y que posee como constante el tema de género. Destacó que siendo hombre, Cortez explora, a través de sus múltiples personajes, el mundo femenino.
Valero hizo un recorrido por la trayectoria de Cortez, desde cuando a principios de la década del noventa, ingresó como aprendiz de actor. Era, entonces, un joven con muchas inquietudes y grandes interrogantes, para las que ha ido hallando respuestas en el teatro, una actividad a la que le dedica las noches. Sus personajes los engendra en la noche, en una labor a la que Cortez se entrega con tesón, manifestó.
Las palabras de Valero llegaron en la segunda parte del programa, luego de que la actriz argentina Mariana Bouninconti representó un fragmento de la obra Deportada del paraíso, una de las piezas que integran el libro Teatro 1 y con la cual cumplió una temporada de presentaciones en Guayaquil el pasado fin de semana. Es un trabajo que aborda el tema de la migración, mediante tres personajes emblemáticos: Eva, Cleopatra y La Gioconda, a quienes el dramaturgo desmitifica, los vuelve cotidianos y abocados a las problemáticas actuales.
Buoninconti interpretó a La Gioconda, el famoso cuadro de Leonardo Da Vinci, que va en el subway de Nueva York y es una migrante. Fue una representación que sirvió para dar viva cuenta de la producción teatral de Cortez, de la que Manzano, durante su intervención en la primera parte del acto, destacó su discurso desinhibido.