viernes 17 de octubre del 2008 Columnistas

Democracia ciudadana

América Latina, al igual que muchas regiones en el mundo, arrastra desde su historia de posconquista europea, trescientos años de un régimen de monarquías colonialistas y doscientos años de una enunciada democracia con desencuentros permanentes con tiranías, oligocracias, dictaduras e infinidad de variaciones de regímenes políticos. En este largo periodo donde el ejercicio de las libertades y derechos políticos de los ciudadanos fueron limitados, desembocó a finales del siglo XX con procesos constitutivos de poder político, sistemas de partidos y sistemas electorales, que ahora en la primera década del siglo XXI están siendo deslegitimados desde la participación ciudadana. En Ecuador, la aprobación este 28 de septiembre de 2008, de la nueva Constitución de la Revolución Ciudadana, establece los lineamientos de la participación ciudadana, la organización del poder político y el ejercicio superior de la democracia, “La participación de la ciudadanía en todos los asuntos de interés público es un derecho, que se ejercerá a través de los mecanismos de la democracia representativa, directa y comunitaria” (art. 95).

El nuevo sistema político democrático establecido en la nueva Constitución del Ecuador se proyecta con un escenario histórico de cambios en la configuración territorial del poder político del Estado, la estructuración de sociedades regionales, la democratización del sistema de partidos y la ciudadanización del sistema electoral. La gobernabilidad de este nuevo sistema político lleva el peso de un pasado que pervive en la pérdida de legitimidad de actores y partidos políticos tradicionales, con estilos que inundan incluso algunas organizaciones que proclaman la revolución ciudadana. Democratizar la democracia formal y autoritaria de las organizaciones políticas, es una dinámica ideal para el proceso electoral que se dará en febrero del 2009, en el cual los colectivos ciudadanos desde la sociedad civil inciden y participan en la sociedad política.

Las organizaciones políticas deben ciudadanizarse para la selección de aproximadamente 5.000 candidaturas que participarán en los comicios electorales de febrero del 2009 en Ecuador: presidente, vicepresidente, asambleístas nacionales y provinciales, representantes andinos, prefectos y viceprefectos, alcaldes, concejales y vocales parroquiales. La nueva Constitución del Ecuador establece en su artículo 108 el enunciado general del procedimiento de selección de candidaturas “mediante procesos electorales internos o elecciones primarias”. ¿Cómo enfrentar el pecado original de las organizaciones políticas donde priman la dedocracia, tendencias, liderazgos compartimentados, clientelismo, deslegitimación compartida, sectarismo, exclusiones, y oportunismos? Aplicar procesos de elecciones primarias en términos absolutos implicaría legitimar la anarquía o la confrontación organizada; y, aplicar procesos de elecciones internas sería la continuidad de las tradiciones antidemocráticas de las direcciones de los partidos.

El modelo ideal en esta fase de transición al interior de las Organizaciones Políticas, desfila desde un escenario presente de democracia formal a un escenario posible de democracia ciudadana. En la fase posreferéndum aprobatorio de la nueva Constitución de la Revolución Ciudadana, se impone desde el análisis de lo concreto, normar los procesos y relaciones de poder al interior de las organizaciones políticas, para que los ciudadanos empiecen a tener una verdadera  oportunidad en la historia.

* Consultor social.
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