Aparentemente vamos a tener un corto tiempo de descanso hasta la próxima contienda política que se avecina. Ojalá que este tiempo sea de paz y conciliación y que se abandonen las posturas antagónicas y demagógicas que se emplearon para explotar las emociones durante la última campaña.
Es lastimoso y triste constatar cómo maneras vergonzosas de hacer política todavía rinden resultados en nuestro país y no solo por el nivel de educación, cultura, y reflexión de las personas, es también, pienso yo, por la situación de injusticia y pobreza evidente que sufren demasiados compatriotas.
Si no hubiera tanta inequidad y tanta diferencia entre los que nada tienen y los que sí tienen cómo vivir y darse lujos, no pegaría como pega el discurso demagógico.
Me cuestiono: ¿la justicia y superación de esas enormes diferencias depende solo de las leyes, del Estado y sus instituciones? ¿Hay algo que podamos hacer usted y yo?
¿No será que la forma como muchos gastamos el dinero es ya una forma de injusticia y debemos cambiarla?
Existe espíritu de generosidad, caridad y una gran solidaridad para con los más necesitados; pero, de alguna manera no es suficiente para generar el debido progreso individual, familiar y social que necesita el país.
Las acciones paternalistas como el bono mensual que da el Estado no generan justicia, al contrario producen dependencia y fomentan el espíritu de indigencia.
A los cristianos nos enseñan que somos responsables de la forma como administramos todos y cada uno de los dones que el Señor nos da: desde la vida, las cualidades, las relaciones sociales y los bienes… Si hemos tenido la bendición de acceder con facilidad a muchas oportunidades es nuestro deber buscar la manera de que otros también tengan esas u otras oportunidades…
La tarea parece una montaña… Si los mismos economistas a nivel mundial han fracasado frente a la pobreza... ¿qué podemos hacer?
Admiro y respeto a quienes trabajan por la educación de niños o adultos porque eso es abrir nuevos horizontes y caminos de superación…
Admiro y respeto a quienes son valientes para socializar sus empresas y hasta convertir a los obreros en socios…
Admiro y respeto a quienes todavía creen en el país e invierten en nuevos negocios generando trabajo…
Admiro y respeto a quienes no se ciñen al salario legal y pagan lo justo…
Admiro y respeto a quienes confían en la gente y les da facilidades para iniciar o mejorar sus pequeñas empresas…
Se acerca el tiempo de Navidad que mueve tanto las conciencias para asistir con actos caritativos y regalos a quienes menos tienen. Ojalá también sea la ocasión para tomar decisiones que rebasen la caridad y tiendan más bien a cambiar de modo permanente la situación desesperada que viven algunas familias.