Receptivos a la presencia infinita de Dios, prosperamos espiritual y físicamente.
Trabajo en equipo
Juntos, podemos lograr más que por nosotros mismos. En el trabajo o en el juego, nos relacionamos unos con otros con compromiso y propósito. Receptivos a la presencia infinita de Dios al trabajar en equipo, prosperamos espiritual y físicamente.
Partiendo de un sentido unificador de equipo, en vez de “solo ellos” o “solo nosotros”, aprendemos y servimos en momentos importantes. Nos invitamos unos a otros a formar parte del equipo, a escuchar ideas sin asumir que nuestra manera es la única.
Al asistirnos unos a otros en pensamiento y acción, nuestro trabajo asegura no solo cantidad sino calidad. Aprendemos y nos enseñamos unos a otros con cooperación y consideración. En agradecimiento a Dios, trabajamos en equipo.
–Isaías 45:20
“¡Reuníos y venid!
¡Acercaos todos los sobrevivientes de entre las naciones!”.