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| Eduquémonos para tener cultura vial |
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Desde que la Ley de Tránsito y Transporte Terrestre fue publicada en el Registro Oficial, o sea que entró en vigencia en agosto de 1996, se han producido ajustes con el fin de dar a los conductores, peatones y pasajeros el derecho de circular libremente con seguridad por las vías, dentro de nuestro territorio.
Pero, ¿se trata solamente de una nueva modificación a la Ley de Tránsito o de una verdadera transformación en el comportamiento? Como sabemos, esa nueva ley se vale de la “sanción por puntos” a la licencia de los conductores que no respeten lo que contempla esta norma; muchas de las que se nos impone, se encontraban ya mencionadas en la anterior Ley de Tránsito, solo que conductores e incluso peatones, las pasaban por alto; sin embargo, esta nueva ley es más estricta y añade sanciones como a: “quien desde el interior de un vehículo arroje a la vía pública desechos que contaminen el medio ambiente”, “dueños o cuidadores de animales que los abandonen o los dejen vagar por las calles o carreteras, o los condujeren sin las debidas precauciones”. Con ello se vislumbra que la Ley de Tránsito más que exigirnos el cumplimiento de normas de vialidad, nos manda a seguir una modificación en nuestra manera de actuar.
Es tiempo ya de que nuestra actitud, que puede llamarse mala costumbre, cambie, no por la “sanción por puntos, para la pérdida de la licencia”, sino por la convicción verdadera de todos los ecuatorianos, de contribuir al desarrollo del país y a una mejora en nuestra cultura.
No esperemos siempre que una sanción caiga sobre nosotros, para comprender que obramos en contra de la ley. Más bien demostremos que podemos ser un país organizado que genere protección en las vías, donde la existencia de los corazones azules sea nula, donde corazones rojos latan al son de la búsqueda de la tranquilidad en las carreteras; en fin, ir hacia el anhelado progreso.
No será fácil conseguir los objetivos de la nueva Ley de Tránsito, pues a muchos nos costará adaptarnos a esta, pero he ahí el gran reto que debemos enfrentar; he ahí la barrera que hay que derribar para garantizar que todos gocemos del derecho de tener seguridad en nuestra libre circulación al interior del país, porque cumplir la nueva Ley de Tránsito será contribuir con nuestro país, una buena cultura y educación vial.
Viviana Carolina Cárdenas Garzón, Quito |
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| Liderazgo para Ecuador I |
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Realmente en Ecuador estamos pobres de liderazgos, cuando escuchamos los nombres de quienes deberían ser los auténticos emblemáticos de la oposición ecuatoriana que deberá enfrentar su mayor reto en las urnas el próximo año, al competir con el presidente Rafael Correa.
Escucho nombres tan ilusorios, sin un ápice de formación económica o política; los de títeres de Gobierno de la ex asamblea; de los que salían corriendo por la puerta de atrás en Montecristi o de personajes de la política pero cuyos relojes históricos se detuvieron la misma noche, el domingo 28 de septiembre pasado, cuando supimos los primeros datos electorales en el país.
Aún hay esperanzas, a pesar de los malos presagios. Tenemos gente buena que puede cambiar el panorama. Aún veo esperanzas, aunque no mucha si la oposición se divide. Por eso hago un sincero llamado a los líderes opositores para formar un gran frente ciudadano en torno a nuevas figuras capaces y potables que puedan escribir con semblanza tricolor las nuevas páginas de un Ecuador progresista, humano y con visión ciudadana.
Héctor Céspedes, consultor en marketing político, Guayaquil
Hemos sobrevivido a 24 constituciones y a gobernantes de los cuales es mejor no acordarse. Pero seguimos con la esperanza de que la nueva Constitución (y el siguiente mandatario) sean lo mejor para nuestros justos intereses y los de nuestros descendientes.
No olvidemos que el espíritu de las leyes siempre debe buscar el bienestar individual y colectivo presente y futuro. Reflexionemos sobre el comportamiento adecuado que, con conciencia cívica, puede mejorar nuestra calidad de vida. Cuando dejemos de tirar basura en la calle y caminemos correctamente por la misma; cuando en un accidente de tránsito o aéreo no despojemos a las víctimas de sus pertenencias; cuando la vida no valga menos que un par de zapatos o un celular usado; cuando no irrespetemos; cuando no usemos la Constitución como campo de batalla; cuando elevemos a la educación sobre el fútbol y la telebasura; cuando los ponchos y las corbatas se unan en un consenso democrático y a largo plazo; cuando el arte se escriba con letras mayúsculas y el precio de los libros con minúsculas, cuando no seamos depredadores de nuestra naturaleza. En fin, cuando dejemos de pensar y actuar como subamericanos, ingresaremos al siglo XXI.
Gustavo Valle Sornoza, licenciado, Guayaquil |
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| Liderazgo para Ecuador II |
El ser humano en la lucha diaria por la vida tiene tres opciones: ganar, perder o empatar; siempre será así. Lo importante después de una contienda es saber aceptar los resultados y seguir adelante sin arrogancia y desplante por parte del ganador, y sin rencor ni coraje por el perdedor.
Interesante sería saber cultivar el espíritu, que es lo que se presume nos hace permanecer en el tiempo. Comprender que todos somos importantes y que en conjunto hacemos el mundo, aportando cada ser para el logro de conquistas y cambio.
Traumas emocionales, crisis en la familia, corrupción, violencia, destrucción del planeta, y miedo a dejar de existir, son el escenario actual; pero es la esperanza lo que no debemos perder, ya que es el resorte que sostiene al corazón en las horas difíciles. El hombre en su vanidad se ha atrevido a determinar lo que es verdad y lo que no es, sin meditar que cada uno es dueño de su propia verdad y eso lo hace todo relativo.
Preocupémonos de mirar hacia atrás, si hay huellas de nuestro paso, hemos existido, si no las vemos, es que no cumplimos nuestra misión en beneficio de los que vendrán. Conciliemos nuestras posturas y tratemos de vivir una vida de paz, con la satisfacción del deber cumplido y no llenos de odio, rencor y prepotencia.
Colón V. Quiroz Ferrruzola, Guayaquil
El país requiere de liderazgos de calidad, sólidos, maduros, sabios y psicológicamente, sanos.
Requiere de líderes que demuestren que están preparados para construir a la ciudadanía y motivar equipos de trabajo; que sepan dirigirse a sí mismos y a los demás; que sepan qué deben hacer y qué delegar.
El país requiere de líderes que establezcan niveles de rendimiento y calidad, que sepan escuchar y comunicar, que sepan que solos no llegan a ninguna parte, que el trabajo es una forma de convivencia y una auténtica escuela de formación social.
Los líderes saben competir y hacen del triunfo un éxito colectivo, y de la derrota un aprendizaje. En los últimos años el país ha carecido de líderes poseedores de un perfil personal y profesional que le permita recuperar la confianza perdida.
Las ofertas, la mentira y el engaño han saturado conciencias. Personas sin la preparación suficiente han terminado con esperanzas.
Es nuestra obligación encontrar líderes con personalidad, temperamento y carácter, que tengan la voluntad de asumir responsabilidades; cuenten con la preparación y sensatez necesarias para que, conocedores de la realidad del país, encuentren soluciones a los grandes problemas nacionales; tengan autoridad suficiente para que el encargo de gobernar que les entregue la ciudadanía, lo hagan con imaginación y respeto al marco constitucional y legal aprobado.
Rodrigo Contero Peñafiel, Quito |
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El colegio Francisco de Orellana organiza el concurso intercolegial de dictado Escribamos sin errores, a partir de las 14:00, en el auditorio del plantel. |
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