miércoles 15 de octubre del 2008 Columnistas

Cambio de rumbo

Ecuador da un giro de ciento ochenta grados en su vida política. Los resultados del último referéndum tienen diversas lecturas, pero una es muy clara y nítida: el 63,93% de los ecuatorianos escogió el proyecto de Constitución de Montecristi; con su voto lo convirtió en la Constitución 2008. Este resultado nos dice también que el 36,07% no está de acuerdo con el texto constitucional; 4’722.073 ecuatorianos dijeron Sí; 2’664.519 lo rechazaron. Estos datos nos llevan a reflexiones y conclusiones que vale la pena comentarlas, amables lectores de esta columna.

-Después del referéndum todos hablamos de la Constitución 2008. Es la primera vez que se ha distribuido masivamente un texto constitucional; de alguna manera  todos hemos tenido en nuestras manos alguna versión del cuestionado trabajo de Montecristi. ¿Cuántos leímos ese texto, cuántos nos interesamos por sus contenidos, cuántos comprendimos su alcance? Esto es harina de otro costal, de otro análisis. Lo importante: tenemos una nueva Constitución que luego de su publicación en el Registro Oficial será la suprema ley para todos los ecuatorianos. La de 1998 es ya historia, amigas y amigos.

-Columnistas de opinión acusamos a la nueva Constitución de ambigua, confusa, poco clara, ampulosa, poética, nada jurídica. Comienza hoy la hora de la verdad: las manifestaciones de los actores oficiales que manejan el intríngulis político nacional nos harán entender algunas cosas que antes de ahora eran difícil de comprender. Algunos ejemplos: la rapidez y contundencia con que se ha procedido a desalojar terrenos de propiedad privada invadidos al margen de la ley habla bien del régimen y ratifica la existencia de la propiedad privada, uno de los pilares de acusación defendidos por una oposición oportunista y blandengue. Las declaraciones del Ministro de Educación y de su Subsecretaria a Xavier Lasso, en la televisión del Estado, precisan con mucha claridad los alcances de la nueva Constitución en materia de educación; las explicitaciones sobre el texto constitucional son muy claras y deben conservarse en caja de seguridad; esperamos que ese pensamiento oriente y viabilice el nacimiento de la nueva Ley de Educación.

-Promulgada la nueva Constitución, el régimen debe acatar cada uno de los 444 artículos. Esto significa que volvemos al régimen de derecho abandonado desde que Montecristi declaró que estaba vigente la Constitución de 1998 en todo cuanto no se oponga a…, artificio creado para gobernar “sin Dios ni ley”, como suele decirse, al arbitrio de buen o mal talante de la autoridad. Esto se acabó. Si bien el marco constitucional fue diseñado para obtener un gobierno fuerte y central, no deja de ser un marco, un muro, un límite dentro del cual este Gobierno está obligado a moverse. Hemos regresado al estado de derecho a pesar de que muchos de nosotros quizá no supimos cuándo ni en dónde se rompió lo prescrito en la Constitución de 1998.

-Es imperioso instituir una comisión de exégesis de la nueva Constitución.

Es la hora del destape. Ábrete Sésamo.
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