Miércoles 15 de octubre del 2008 El Gran Guayaquil

Familias viven entre amenazas sanitarias y problemas legales

La Intendencia anuncia un operativo de desalojo en la zona de las lagunas de oxidación.

Una pequeña mesa de madera sirve de mesón y dos fierros y un par de leñas forman la cocina de más de un centenar de personas que desde hace dos meses viven entre seis lagunas de oxidación, piscinas naturales que acumulan aguas servidas de al menos cuatro ciudadelas del norte de Guayaquil.

Los malos olores aumentan con el sol y el viento.  Unos se tapan la nariz, otros afirman que ya están acostumbrados.

Son las 10:35 del lunes 13 en la autopista Terminal Terrestre-Pascuales. Miguel Toledo, de 43 años, y cinco de sus vecinos empiezan a lavar las ollas y traen agua en poma para cocinar ese día un seco de chancho.

Esta actividad se repite a diario. Quienes lo hacen durmieron el día anterior en el lugar para estar alerta y evitar que alguien los saque de los terrenos que ellos aseguran les pertenecen. Los voceros de Interagua, que ejecutan obras de ampliación en esas lagunas, dicen lo contrario. Ellos afirman que las tierras son parte de un comodato con el Banco Ecuatoriano de la Vivienda (BEV).

“Todos debemos cuidar estas tierras que nos pertenecen”, pide Toledo a sus compañeros. Él es un padre soltero que va al sitio con su hijo, Jean Pierre, de 12 años. Cuando hace guardias su niño se queda en la casa que alquilan por 60 dólares en la cooperativa Juan Pablo II.

Como chofer gana $ 270 mensuales que apenas le alcanza para la comida y la educación de su hijo. Desde hace más de un mes no tiene ese dinero, ya que pidió permiso a su jefe para ir a cuidar el terreno.

La asistencia a la cooperativa Palmeras II es obligatoria, según Édison Erazo, presidente del Consejo y Vigilancia del sector. Solo así pueden conocer si la persona está o no interesada en tener una vivienda en el lugar, advierte Erazo.

Él y sus compañeros no quieren que los llamen invasores, pues enseña el amparo constitucional del 16 de abril del 2007 –publicado en el Registro Oficial del 30 de abril de ese año– que, según él, les permite vivir en los terrenos. “Ni el Gobernador ni la Intendencia nos pueden desalojar”, dice Erazo.

Interagua advierte
La vocera de Interagua, Ilfn Florsheim, advierte que el terreno no es seguro, porque ahí la concesionaria permite el ingreso de máquinas para la ampliación de las lagunas.

De ahí que Andrés Mendoza, presidente del directorio de Ecapag, cree que la única salida es el desalojo y que se lo debe hacer rápidamente.

La Intendencia de Policía contempla el tema en agenda. Fátima Campos, intendenta del Guayas, anuncia que estas personas serán desalojadas básicamente porque se afecta el proyecto de Interagua.

Ella se refiere a la ampliación de las lagunas de oxidación con las que Interagua quiere dar el servicio de tratamiento de aguas servidas a zonas como Los Vergeles, Bastión Popular y Cooperativas Varias, después de que se coloquen las cajas domiciliarias en estos sectores.

La intendenta asegura que el recurso de amparo que tienen los habitantes de Palmeras II no procede, y que por ello los desalojará esta misma semana.

Pese a las amenazas de desalojo, los habitantes no pierden la esperanza. Jindry Anas, de 28 años, está seguro que obtendrá una casa para sus dos hijos, a quienes mantiene desde que su esposa murió hace tres años.

Mientras se tapa la nariz con la mano por el olor que emanan las lagunas, Jindry dice que su situación económica y la desesperación por tener una casa lo han obligado a dejar su trabajo como obrero para dedicar su tiempo a cuidar los terrenos.

Una situación similar es la de Belén Cedeño, quien hizo guardia nocturna el domingo pasado junto a su hijo de 14 años.

Su cama fue una hamaca sostenida por sogas amarradas a dos árboles, mientras que la de su hijo fue un colchón tendido en el piso de arena.

“No es fácil vivir así”, dice Cedeño quien espera que este “sacrificio” le sirva para que ella y sus compañeros puedan tener la autorización de los dirigentes y empezar a construir.

Las horas avanzan, es la una de la tarde, justo el momento en que llega un nuevo grupo de habitantes para seguir con la guardia de lo que ellos llaman “mi terreno”.

DETALLES: Reacción

Acciones
El alcalde Jaime Nebot indicó que espera que la Gobernación y la Intendencia tomen acciones contra los invasores de los terrenos de las lagunas de oxidación. “Me extraña que no se haya procedido conforme a la ley, espero que se lo haga en las próximas horas o días”, dijo.
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