Los bomberos de California lograron contener en gran medida los incendios forestales en el norte de Los Ángeles este miércoles, cuando los mismos vientos que atizaron las llamas volvían a la calma, indicaron las autoridades.
Los incendios que amenazaron desde el domingo sectores urbanizados en suburbios del valle de San Fernando, al norte de Los Ángeles, dado el arribo del fenómeno meteorológico de Los Vientos de Santa Ana, el miércoles se levantaron la mayoría de las órdenes de evacuación mientras los bomberos prevén que el jueves tendrán las llamas bajo control.
El siniestro dejó como saldo un muerto, docenas de estructuras destruidas y dos focos particularmente poderosos cerca de áreas residenciales provocaron la evacuación de miles de personas que escaparon de las llamas que quemaron hasta ahora 7.280 hectáreas.
Según los portavoces de los bomberos, el incendio más grande en la zona de Porter Ranch, podrá ser contenido completamente en unas 24 horas si se cumplen las previsiones del tiempo que anunciaron una marcada disminución de los vientos.
"Hoy será un día mucho mejor para los bomberos", anunció el portavoz del servicio de meteorología Curt Kaplan.
El incendio de Porter Ranch arrasó con 15 casas, 47 edificaciones y galpones y 41 vehículos, según el último parte oficial.
El inspector del Departamento de Los Bomberos del Condado de Los Angeles, Ron Haralson, dijo que este siniestro estaba contenido en un 20% y que cientos de los residentes que fueron evacuados de esta zona se les permitió regresar a sus casas el martes en la noche.
Por otra parte, el incendio más poderoso que amenazó los alrededores de la base de los marines de Camp Pendleton, en las afuera de San Diego, a 130 al sur de Los Ángeles, estaba controlado en un 75%.
Por el momento se desconocen las causas de estos incendios atizados el domingo por Los Vientos de Santa Ana, fenómeno meteorológico con vientos calientes del desierto que cada año golpea California en esta fecha, al principio del otoño boreal.
California es frecuentemente escenario de incendios forestales debido a la gran sequía, fuertes vientos y la rápida urbanización de zonas hasta ahora rurales.
La última temporada de Los Vientos de Santa Ana, en 2007, produjo una serie de incendios que dejó ocho muertos, quemó 2.000 casas, provocó la evacuación de 640.000 personas y causó 1.000 millones de dólares en daños materiales, en uno de los peores desastres en la historia de California.
Entre junio y julio de este año, unos 2.000 incendios se desataron en ese estado, destruyendo 3.500 km2 de áreas verdes, según autoridades estatales.