Miércoles 15 de octubre del 2008 Vida

El pulgar supera al índice

Especialistas afirman que los nuevos dispositivos electrónicos generan cambios físicos y psicológicos

TECNOLOGÍA. El excesivo uso del dedo ‘gordo’ en aparatos causa lesiones, advierten informes.

Observar a un joven o adulto sin un celular en la mano, mientras realiza cualquier actividad cotidiana, es casi imposible. La tecnología se ha ganado con rapidez un lugar ‘indispensable’ en la vida diaria.

Estudios internacionales han detectado cambios de hábitos en el uso de las manos, a causa del fenómeno tecnológico, y lo han bautizado como la generación del pulgar. Pero también advierten que la manipulación excesiva del dispositivo podría generar problemas en la salud física y mental de los usuarios.

Según médicos locales, entre las físicas están las callosidades, dolor en los pulgares y la más grave: la tendinitis.

Aunque en Ecuador no presentan gran incidencia, según los datos médicos, en lugares como Singapur y Estados Unidos los hospitales han detectado un incremento de lesiones (síndrome de túnel carpiano, tendinitis, problemas ortopédicos, artritis reumatoide, bursitis y molestias en el cuello) por el uso de dispositivos electrónicos (reproductores de audio y videojuegos) y teléfonos celulares, por el abundante envío de mensajes de texto.

Según Kristen Crowe, terapeuta manual del Hospital Beaumont de Royal Oak en Michigan (Estados Unidos), estos daños se originan porque la gente realiza una misma actividad por largos periodos de tiempo.

“Las personas pasan muchas horas mirando la  pantalla de reproductores de audio, Blackberries, iPhones o enviando mensajes de texto. Se concentran en un área muy pequeña en donde ponen el dedo y sostienen el aparato demasiado tiempo,  generando tensión en el cuello y en el pulgar”, indica un vocero de la Asociación Americana de Fisioterapia.

En Japón, los jóvenes adictos al celular son identificados como “Oya yubi sedai” (tribu de los pulgares), debido a la destreza que han desarrollado a la hora de manejar estos dispositivos. Según la fabricante Nokia, el 28% de sus usuarios  tiene entre 15 y 24 años.

Sadie Plant, directora de la Unidad de Investigación de Cultura Cibernética en la Universidad de Warwick en Inglaterra, afirma que incluso este grupo de jóvenes  comienza a utilizar el pulgar para acciones  como tocar el timbre, usar la calculadora y hasta para señalar, lo que  generaciones anteriores hacían con el índice.

Según las observaciones de Plant, quien analizó  la situación en ciudades como Londres, Beijing, Chicago y Tokio, los pulgares de estos jóvenes son más musculosos,  hábiles y utilizados instintivamente.

Existen incluso compañías en Japón, país  sensible al uso de la tecnología celular, que han comenzado a observar esta transformación  para adaptarla a sus nuevos productos.

La científica considera que esta mutación física será común en todos los países en un lapso no mayor a diez años.

Pero los cambios y efectos no son solo físicos.  Existe también una dependencia hacia este aparato telefónico, en especial con los  Smartphones,  pues es cómodo poder transportar tanta tecnología en el bolsillo.

Por esa razón, manifiesta Plant,  cuando las personas  extravían su teléfono  se sienten completamente perdidas y desestabilizadas.

El celular puede incluso provocar  adicción y desarrollar en los usuarios  ansiedad, irritabilidad y bajo nivel de atención a otros temas, según Juan Alberto Estallo, psicólogo del Instituto Nacional de Psiquiatría de  Barcelona, España.

Para el sociólogo ecuatoriano Gaitán Villavicencio, otro de los graves problemas es la afección en las relaciones interpersonales sobre todo en el caso de los jóvenes, debido a su gran afición por los celulares.

“He podido detectar graves problemas en la escritura y lectura   que van contra la normativa del uso del lenguaje. Además, la adicción a este aparato provoca una reducción del instinto de la sociabilidad, que afecta incluso el desarrollo funcional de la familia. Los jóvenes prefieren hablar con sus amigos por celular que con sus padres”, afirma.

El celular también ha creado problemas en el mundo de la docencia. Se ha constatado que en las aulas el dispositivo es el principal motivo de distracción de los alumnos (de todas las edades).

“En mis aulas he visto estudiantes con actitudes sospechosas, buscan copiar a través de los mensajes de texto. Por eso, antes de mis clases y cuando tomo exámenes pido que los apaguen o los guarden”, revela la docente Marlene Ramírez.


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