EE.UU.
Las críticas dirigidas a Sarah Palin realmente equivalen a dispararle a los peces dentro de un barril. Pero, dada la enorme atención que está captando, sencillamente no es posible pasar por alto lo que tiene que decir. Y hubo algo que ella dijo en el debate con Joe Biden que realmente me molesta. Fue cuando se volvió a Biden y declaró: “Usted dijo hace poco que pagar impuestos es patriótico.
En la clase media de Estados Unidos, donde he estado durante toda mi vida, eso no se considera patriótico”.
Esa es una horrible declaración. Palin defendió el plan gubernamental de un rescate por 700.000 millones de dólares. Ella defendió el repunte de tropas en Iraq, donde su propio hijo sirve actualmente. Ella defendió el envío de más tropas a Afganistán. Y sin embargo, al mismo tiempo, ella declaró que los estadounidenses que pagan su parte justa de impuestos a fin de apoyar todas esas iniciativas encabezadas por el gobierno estadounidense no deberían ser considerados patrióticos.
Tan solo desearía que le hubieran preguntado: “Gobernadora Palin, si el pago de impuestos no es considerado patriótico en su vecindario, ¿quién va a pagar el blindaje que protegerá a su hijo en Iraq? ¿Quién va a pagar el rescate que usted aprobó? Si no se hace con ingresos fiscales, solamente hay dos formas de cubrir el costo de esos grandes proyectos: imprimiendo más dinero o pidiendo más dinero prestado. ¿Usted cree que pedirle dinero prestado a China es más patriótico que recaudarlo en impuestos de los estadounidenses?”. Eso no es anteponer a Estados Unidos. Eso equivale a vender primero a Estados Unidos.
Lo siento, yo crecí en una familia típica de clase media en un suburbio típicamente de clase media en Miniápolis, y mis padres me enseñaron que pagar impuestos, si bien no era nada divertido, era la forma en que pagábamos por la Policía y el Ejército, nuestras universidades públicas y escuelas locales, la investigación científica y el cuidado de salud del programa Medicare para los ancianos. Nadie lo expresó mejor que el magistrado Oliver Wendell Holmes: “Me gusta pagar impuestos. Con ellos compro civilización”.
Puedo entender que alguien diga que el gobierno no tiene por qué rescatar al sistema financiero, pero no puedo entender que alguien argumente que nosotros deberíamos hacer eso pero no con los impuestos. Puedo entender que alguien diga que no tenemos nada que hacer en Iraq, pero no puedo entender a una persona que promueve seguir en Iraq hasta la “victoria”, declarando que el pago de impuestos para financiar esa empresa no es patriótico.
¿Cómo es posible que comentaristas conservadores escriban seriamente que esta mujer debería ser la vicepresidenta de Estados Unidos? ¿Acaso estas personas entienden las serias complicaciones que atraviesa nuestro país justamente en estos momentos?
Estamos en medio de una tormenta perfecta en la esfera económica, y no sabemos hasta qué grado empeorará. La gente por todo el mundo está guardando el dinero en efectivo a carretadas, y ningún banco siente que pueda confiar plenamente en cualquiera con quien esté haciendo negocios en cualquier parte del mundo. ¿Se dieron cuenta de que el gobierno de Islandia acaba de nacionalizar el segundo mayor banco del país y actualmente le está suplicando a Rusia un préstamo por 5.000 millones de dólares para mantener a raya la “bancarrota nacional”? ¿Qué nos dice eso? Nos dice que la globalización financiera ha avanzado mucho más rápida y profundamente que las instituciones reguladoras para controlarla. ¡Nuestra crisis podría dejar a Islandia en la bancarrota! ¿Quién lo diría?
Y nosotros ni siquiera hemos sentido aún la peor parte del golpe económico. Temo que estemos en el momento justamente antes del impacto devastador de un tsunami: cuando las aves emprenden el vuelo y los insectos dejan de hacer ruido porque sus agudos sentidos pueden sentir lo que se avecina antes que los seres humanos. En este momento, solamente un buen control nos puede salvar. No estoy seguro de que esta crisis vaya a terminar sin que cada gobierno en cada economía de importancia garantice el valor de cada institución financiera que regula como sujeto de crédito. Quizá esa sea la única forma de lograr que los préstamos avancen de nuevo. La organización de algo tan grande y complejo como eso requerirá de una supervisión en verdad inteligente y de un experimentado liderazgo.
Coincida o no con John McCain (el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos), él tiene madera presidencial. Sin embargo, es una imprudencia total poner al país en la posición en que a una novata total como Sarah Palin le pudieran pedir que nos guíe a través de lo que, posiblemente, sea la crisis económica de mayor gravedad en nuestras vidas. Es lo opuesto a ser conservador.
Y, por favor, no me digan que ella contratará a inteligentes asesores. ¿Qué pasaría cuando sus dos asesores más inteligentes no estuvieran de acuerdo?
Y, por favor, no me digan que ella es una “experta en energía”. Ella es una experta en energía exactamente en la misma forma que el rey de Arabia Saudita es un experto en energía: por un accidente geográfico. Casualmente, Palin es la gobernadora de la Arabia Saudita de América. Se trata de cómo la abundancia de ingresos derivados del petróleo en sus respectivos reinos debería ser dividida entre las empresas petroleras y el pueblo.
Cuando menos el rey de Arabia Saudita, al promover “perfora, nena, perfora”, está sirviendo a los intereses de su país... prolongando la dependencia de Estados Unidos en el petróleo. Mi problema con Palin es que ella también está sirviendo a los intereses del país del rey... prolongando la dependencia de Estados Unidos en el petróleo. Eso no es patriótico. Patriótico sería ofrecer un plan enfocado a erigir nuestra economía, no mediante reducciones fiscales o perforando más hoyos en el suelo, sino dándoles mayor poder a los estadounidenses para que trabajen en empleos productivos e innovadores. Si Palin tiene ese tipo de plan, yo aún no lo he oído.
© The New York Times
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