Ariel Graziani, ex artillero azul y amarillo, agradece el cariño de los aficionados.
Ariel Graziani no olvida su paso por el fútbol ecuatoriano, donde vivió sus mejores momentos deportivos. Fue dos veces máximo goleador del campeonato con Emelec (1996 y 1997, con 29 y 24 tantos, respectivamente) y una con Barcelona (23 goles en el 2003). Y su única vuelta olímpica la dio con Liga de Quito, en el 2005.
Ese año se retiró pero aún se mantiene activo en amistosos, como el que jugó el pasado jueves en el coliseo Voltaire Paladines Polo.
En entrevista con este Diario, el Guasón lamenta el fracaso azul en el 2008: “Es una gran pena que Emelec, un equipo protagonista y grande, no esté en la liguilla. Duele por el club y los hinchas, no merece estar fuera”.
Relata que la admiración de la barra Boca del Pozo se la ganó él gracias a sus goles. “Uno como delantero debe hacer goles, pero más que nada mostrar entrega, ganas y hambre de triunfos porque eso es lo que los aficionados quieren ver”.
También se refiere a Barcelona y su posibilidad de ser campeón en esta temporada, pero habló de un aspecto desfavorable. “Lo único que tiene en contra, y es muy dificultoso, es tener que enfrentar a cinco clubes de altura. Deberá remar mucho afuera y ganar sus puntos en casa”.
Sobre los problemas ofensivos de la Tri, donde Graziani jugó varias veces, aclara que ese es un mal mundial. “Ya no hay muchos delanteros en el mundo. Creo que Ecuador tiene muy buenos elementos, como Cristhian Benítez, Felipe Caicedo, Carlos Tenorio y Félix Borja”. Y da una receta para sus colegas de posición: “Los delanteros deberían practicar muchas definiciones en los entrenamientos, es una forma de saber tomar decisiones”.
Según Graziani, gracias al balompié nacional despegó como futbolista, tanto que Lanús lo fichó y pudo jugar, por primera vez en la primera división argentina.
Sonríe y dice que nunca imaginó ganar tanto cariño en Ecuador. Ese fue su mejor gol.
Marcelo Morales quiere regresar al país para estrenarse como entrenador.
Vino en 1991 con Independiente de Avellaneda a jugar en un cuadrangular amistoso por la reapertura del estadio Capwell. Ese fue el prefacio de una historia eléctrica brillante. Por eso Marcelo Pepo Morales no oculta su deseo de regresar al país. No para jugar, porque se retiró, sino para cumplir su sueño: debutar como DT en Ecuador.
Hace pocos días se graduó como entrenador en su natal Argentina y mientras ese deseo se cumple, el ex volante, que vino a Guayaquil para actuar en un torneo de fútbol sala, reflexiona.
“Me da mucha tristeza lo que le pasó a Emelec (eliminado de la liguilla). Es un equipo que no tendría que estar donde está. Evidentemente, las cosas no están bien, porque una de las patas o todas no está sosteniendo bien las cosas”, comenta.
Morales, campeón con los dos clubes del Astillero, cree que la solución para un repunte eléctrico es “contratar gente que realmente sume, que tenga ganas de ponerse la camiseta y sentirla; es la manera de empezar a construir un gran equipo”.
Sobre Barcelona, con el que disputó la final de la Copa Libertadores de 1998, tiene una mejor perspectiva. Está seguro de que los toreros cumplirán un buen papel en el hexagonal, aunque destaca la dificultad de jugar contra cinco equipos de la Sierra. “No arrancó muy bien, pero Reinaldo Merlo (DT) le dio la vuelta al equipo y hoy está más sólido. Yo creo que tiene las mismas posibilidades que otros, aunque me anticipo a decir que el título se definirá entre Barcelona, Liga de Quito y Deportivo Quito”, afirma.
El Pepo opina del fútbol tricolor. “Es un trabajo de hace mucho, con buenos técnicos nacionales y extranjeros. Todas las partes caminaron bien y se consolidó la selección, a la que respetan dentro y fuera del país”.
Y agrega: “Tengo mucha fe en Ecuador, irá al Mundial; es un sentimiento y algo personal por José Francisco Cevallos. Quiero lo mejor para un país que me dio tanto”.