- OCT. 13, 2008 - Foto - El País - EL UNIVERSO
ZAMORA. Los pasajeros de los buses trataron de retirar los árboles y el lodo que cayeron en la vía el sábado anterior.
Tensión y nerviosismo vivieron los habitantes de Zamora, la tarde del pasado sábado, ante la caída de un fuerte aguacero que estuvo acompañado de granizo y tormentas eléctricas.
La precipitación se extendió hasta el kilómetro 35, en la vía a Zamora, por lo que quedó interrumpido el paso a la población, pues por la intensidad de la lluvia las aguas se quedaron represadas en la quebrada La Rápida.
Al tratar de despejar el paso por la quebrada se desprendieron los troncos de los árboles, piedras y lodo desde el cerro hasta la calzada, por lo que más de un centenar de vehículos que transportaban pasajeros quedaron atrapados a ambos lados de la vía.
Los usuarios y conductores tuvieron que esperar desde las 16:00 hasta las 23:00 aproximadamente, cuando maquinaria del Cuerpo de Ingenieros del Ejército (CEE) habilitó la carretera.
El deslave, ocurrido en la vía Loja-Zamora, no ocasionó pérdidas humanas ni materiales, reportó la Policía local.
Con palas y machetes, los pasajeros de los carros que quedaron atrapados en la vía removieron las piedras, el lodo y también cortaron algunos árboles, trabajo que fue en vano, por lo que tuvieron que esperar a la maquinaria.
En tanto que la Policía no dejó pasar en el control de El Limón a los buses que salían hacia Loja, como una medida de prevención para evitar accidentes.
José Toledo Chiriboga, quien conducía un bus de la cooperativa de transporte de pasajeros Nambija, que salió de Loja a las 15:00 con destino a Gualaquiza, dijo que viajar por la vía Loja-Zamora “es un riesgo permanente, porque se sale a una hora determinada pero no se sabe a qué hora se puede llegar, y esto nos trae reclamos de los pasajeros, sobre todo cuando viajan niños o adultos mayores”.
María Ochoa fue una de las perjudicadas. Ella tiene un puesto de verduras en el mercado de Zamora y ese día se trasladaba con una carga valorada en 200 dólares.
La mujer recordó que hace cuatro años, cuando retornaba, le tocó quedarse tres días atrapada por un derrumbe y lo perdió todo.
Algo que llamó la atención de los usuarios, entre ellos José Cuenca, morador del barrio El Retorno, fue la caída de granizo en la carretera.