Tras la detención del adulto no hay un seguimiento al entorno familiar en que queda el menor.
Diariamente, un promedio de cuatro menores de edad son detenidos. Más del 90% de estos tienen entre 15 y 17 años y en su mayoría son aprehendidos por formar bandas con adultos que los conducen a robar, asaltar y transportar armas.
Pero no solo los adolescentes son utilizados para cometer estos delitos, también se han registrado casos en que niños e incluso bebés son usados hasta por sus propios padres para delinquir.
En junio pasado, por ejemplo, dos mujeres fueron detenidas por robar en domicilios (de las calles 33 y Maracaibo) utilizando a tres niñas, de 5, 7 y 8 años, hijas de una de ellas.
Según los afectados, las mujeres se acercaban a las viviendas y pedían a los propietarios de estas que las dejaran entrar con la excusa de que las menores necesitaban ir al baño, y ahí se apropiaban de celulares, joyas, dinero, etcétera.
Asimismo, hace dos semanas, una mujer y su hermano fueron aprehendidos en la av. Machala y Diez de Agosto por intentar asaltar a Mercedes Plaza cuando conducía su vehículo. La detenida llevaba en sus brazos a su hija, de 4 meses de nacida, para, supuestamente, acercarse a las víctimas y robarles.
El policía Washington Sánchez indicó que es una banda en la que aparentemente operan dos mayores y cuatro menores. “Utilizan a las criaturas para causar lástima, para que nadie sospeche de ellos”, dijo.
Zoraya Bohórquez, psicóloga del Innfa, afirmó que estas conductas van transformando la conciencia de los niños, pues ellos aprenden que robar no es algo malo, sino que es una conducta correcta.
Ella expresó que el daño es mayor si son los padres quienes inician a los niños en el robo, pues son ellos los encargados de orientarlos con su ejemplo.
“Los menores verán el delito como una forma de vida y difícilmente van a poder deshacerse de esa idea”, advirtió.
Sin seguimiento
Pese a la problemática, la Policía no tiene datos estadísticos sobre este tipo de casos. A esto se suma el que no existe un seguimiento para conocer en qué manos quedaron los menores.
Por ejemplo, la bebé recuperada en la av. Machala y Diez de Agosto fue devuelta al día siguiente a su madre, a quien se la liberó en la audiencia oral por falta de pruebas, al igual que a su hermano, quien registra cinco detenciones por robo y tenencia de armas.
Las dos mujeres acusadas de robar en casas también quedaron libres en la audiencia de flagrancia y las niñas que usaban les fueron devueltas.
Sin embargo, en los expedientes de ambos casos no hay ni un solo documento en los que se ordene un seguimiento a la situación de los niños y de su entorno familiar.
“Eso no nos compete a nosotros (los funcionarios judiciales)”, sostuvo el ministro fiscal del Guayas, Antonio Gagliardo, quien afirmó que cuando uno de los padres del menor es detenido, el juez ordena que el niño quede en manos de su otro progenitor o del familiar más cercano. En caso de no tener estas opciones, dijo, deberá ser entregado a una casa de protección infantil.
El que no haya un seguimiento a los casos es una situación peligrosa, sostiene la psicóloga Bohórquez. “Lo ideal es que estos niños estén en un medio donde puedan reestructurar lo que aprendieron con sus padres, porque sino se estaría formando un potencial delincuente”, afirmó.
En este sentido, explicó que no solo el infante, sino su familia, deben insertarse en un programa de aprendizaje de valores. Si la familia no cambia, otra opción es que el pequeño sea llevado a una familia que lo acoja, que también se involucre en un proceso que vaya guiándolos a la recuperación del menor.
9 de junio
El conductor Jefferson Olivo fue asaltado por un sujeto que utilizó a un niño de 12 años para detener al taxista. El asaltante se llevó el vehículo y abandonó al chofer en la Florida norte.
24 de enero
Un menor de 9 años participó en el secuestro ‘express’ que sufrió Roberto Riofrío en Bastión Popular. El niño iba con dos hombres y una mujer.
Motorizado
Moradores de la calle Adolfo H. Simmonds, del Guasmo norte, denunciaron que son víctimas de constantes robos que comete un sujeto que utiliza a un niño de 5 años para acercarse sin alertarlas del peligro. El delincuente, indicaron, se moviliza en una moto amarilla y porta un arma, con la cual amenaza a los transeúntes para quitarles celulares, carteras, joyas y documentos, en especial a las mujeres.
Zoraya Bohórquez
PSICÓLOGA DEL INNFA
“Los padres son los ídolos de los niños, los que forman las estrategias de
vida, y si se dedican a robar, el menor pensará que eso está bien”.
Alejandro Merino
AFECTADO
“Es muy lamentable que se valgan de unas niñas inocentes, que son sus propias hijas, para ir por las casas robando a la gente”.